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Monterrosa es un militar con un aura heroica dentro del Ejército

General Adolfo Blandon“Para Atlas, como se lo conocía a Blandón en el código cifrado, con la muerte de Monterrosa se iba un hombre carismático, un líder natural y un militar con un aura heroica dentro del Ejército”. Así describe el general Adolfo Blandón al teniente coronel Domingo Monterrosa en un articulo publicado por la Prensa Gráfica en 2007 titulado “El Triste Mensaje Crifrado”.

Incluimos en esta entrada algunos extractos de dicha publicación:

“Uno de los asistentes del general Adolfo Blandón recibió una llamada telefónica el 23 de octubre de 1984, alrededor de las 4 de la tarde. La voz, al otro lado, le dictó un mensaje en clave. Después de descifrarlo, el hombre se acercó al entonces jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada (EMFA) y le comunicó el contenido. El teniente coronel Domingo Monterrosa, hombre a cargo de la tercera brigada de infantería, de San Miguel, había muerto al explotar el helicóptero en el que viajaba después de hacer una acción contra territorio entonces dominado por la guerrilla del FMLN”.

“La muerte del teniente coronel tiene un lugar especial en el cerebro de Atlas, que fue número tres dentro de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) entre los años 1983 y 1988”.

“Un mes antes de la explosión del aparato, al ver la ascendencia entre los militares —todavía se publican estampillas de Monterrosa—, el alto mando del Ejército pensó que podría fortalecer a la FAES con la promoción del teniente coronel a la cúpula de la institución armada. ‘Cuando entré al EMCFA, le ofrecimos a Monterrosa convertirse en comandante del Ejército, que era el tercero en la línea de mando del Estado Mayor. No aceptó, quería seguir en el campo de batalla’”.

Se sabe que el coronel Monterrosa no acepto la propuesta del general Blandón la cual venia directamente del entonces presidente Napoleón Duarte. Monterrosa considero que la promoción al nuevo cargo no era justo para sus compañeros de tanda. También argumento que el prefería continuar trabajando con sus soldados en el terreno. El no se vio a si mismo dirigiendo desde una oficina. El general Blandón acepto y respeto la decisión del coronel Monterrosa.

Citas: periodista Ricardo José Valencia (Julio 14 de 2007). “El triste mensaje cifrado” (Sitio web).La Prensa Grafica.

 

Domingo Monterrosa, la paz y la reconstrucción de toda nuestra zona oriental

“PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO: Te damos gracias por habernos hecho parte de un Ejército Cristiano; que cree en la vida eterna, el perdón de los pecados y en la resurrección de los justos e injustos. Te damos gracias por habernos enseñado en tu hijo, Nuestro Señor Jesucristo; que nuestro Comandante Mi Coronel […]

EL SALVADOR NECESITA DE SUS HÉROES

La decadencia moral en la que nos sumió la guerra, la degradación del sistema educativo salvadoreño y la corrupción galopante de los gobiernos de turno, nos lleva a volver la vista hacia la reserva moral que representan nuestros héroes de la Fuerza Armada, encabezados por el Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios.
Un hombre como èl, que es capaz de jurar un día defender la Patria aún a costa de su propia vida, y lo cumple, es digno del reconocimiento eterno de la Nación por la que ofrendó su vida.
Esa es palabra de honor, eso es actuar con honor, eso es vivir para la eternidad con honor, y no hay mejor ejemplo a seguir por las nuevas generaciones que el de los hombres que han comprendido hasta las últimas consecuencias lo que significa HONOR!!!
Por ello resulta ridículo que polìticos de turno, que ayer no eran nada y mañana quien sabe qué serán, vengan ahora, por mandato de sus maestrillos de la UCA a cuestionar el honor de un Héroe que encarna el espìritu nacional. No es posible.
Por ello, hagamos oidos sordos a los ladridos de los perros del camino y digamos como Don Quijote: “Ellos ladran porque nosotros caminamos…”
Hagamos entonces camino al caminar, llevemos la luz de su ejemplo a las nuevas generaciones, divulguemos su obra y mostremos la pléyade de héroes que han elevado por lo màs alto a la Instituciòn Armada.Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

DOMINGO MONTERROSA

Nacistes en una ciudad cerca del cielo,
llevando la sangre de Barrios en tus vesnas,
nacistes el día del Señor,
de ahí tu nombre, de Él venías y a Él volverías.
Fuistes arrullado por el zenzontle y el talapo,
te perfumaron la flor del café y el azahar,
el aire de montaña fortaleció tu cuerpo,
los cantos de los ángeles tu espíritu.
Las primeras letras corrieron contigo
en calles empedradas y vientos de octubre.
Pero el águila debía emprender vuelo.
Llegastes al San Salvador pujante de los 50,
te perfeccionastes en el Isidro y en el Liceo,
sin querer asumistes la rapidez del escorpión
y la fuerza del león, ¡vaya combinación para la guerra!
Trazastes dos caminos para decidir:
la consagración sacerdotal o la consagración de las armas,
escogistes la segunda, ambas te llevarían al cielo.
Entrastes con coraje y decisión a la Escuela Madre,
a la Cuna de Valientes,
Por la Patria, ¡Vencer o Morir!
Barrios!!!!!!!! Pelotón de maniobra, práctica de tiro,
Academia, especializaciones, dominio del cuerpo,
imperio del espíritu, hambre, sed, cansancio,
alma de acero, espíritu guerrero, ánimo espartano.
Traje de Gala, juraste a la Bandera…
“—aún a costa de vuestra propia vida!!!!!!”
¡Sí lo juramos!!!!!!!!
Aquel juramento quedó vibrando para siempre en tu alma
Es lo que le dió sentido a tu vida…
Superastes todas las pruebas, con honores…
algunos decían fuerza excepcional…
tú sabías que simplemente era coraje…
Fuistes de Expedicionario a Honduras…
actuastes con honor, no abusastes del derrotado,
regresastes como Héroe y permanecistes así para siempre…
Fundastes la hermandad de la seda,
nos enseñastes que el parachute no muere,
solo se reagrupa en el cielo…
Huragan!!!!, el simpático Huragán,
fiel compañero, en la tierra y en el cielo,
también murió como héroe en Amatecampo,
llorastes en silencio su partida,
se reencontrarían en el reagrupamiento celestial.
Los tambores de guerra sonaban,
los apátridas planeaban la perdición de la Patria,
Tú permanecías siempre alerta al llamado,
y como era de esperar, fuistes el escogido,
el único soldado capaz de tal misión,
fundar el BIRIA…
Lo hicistes a tu modo, con tu carisma, con tu lema:
POR LA PATRIA Y CON DIOS!!!!
Con el símbolo de la resistencia del invasor:
Atlacatl el joven,
cuya sangre corre entre los guerreros que escogistes.
Los llevastes al límite como era tu costumbre.
Siempre es posible dar más porque el dolor no existe,
es una ficción de los cobardes.
Darse a la Patria, cumplir la misión, no había otro camino.
Las hordas invasoras temblabn ante el empuje de tu fuerza,
la llegada de los comandos aerotransportados
ponía en desvandada a los bandidos,
tus patrullas de reconocimiento eran fantasmas de la noche,
tus fuerzas de choque eran demoledoras,
el valor era a toda prueba,
el resultado solo uno: la victoria.
Marchabas al frente, en la primera linea de fuego,
sin privilegios, junto a tu tropa, eras un padre
más que un comandante,
Ante la orden dada tuvistes que partir,
A la Tercera que ahora lleva tu nombre,
y comandastes las operaciones
de la zona más herida de la madre Patria.
Asumistes como soldado y dejastes al BIRIA en buenas manos.
Pero la muerte rondaba traidora,
eran muchos los intereses,
que superaban el arte de la guerra,
no te soportaban los mercaderes del dolor,
eras su principal enemigo,
y la mano traidora actuó…
pensaron que te había matado,
solo te liberaron y te enviaron al Señor,
tu estatura de héroe los perseguirá siempre,
hasta el final de los tiempos,
muchos pretenderán manchar tu recuerdo,
solo nos unen más a tus hijos,
que en todo momento estamos en orden de batalla.
¡Por la Patria y con Dios!
¡Monterrosa Vive!

Sgto. Guido Miguel Castro

“…Domingo Monterrosa…Era un tipo muy inteligente y tenía cierto tipo de encanto. Era listo.”

¿Hubo algún personaje en ese momento que te quedó pendiente de entrevistar?

Por supuesto, creo que con D’Aubuisson tuve solo una entrevista de esas fugaces. Estaba borracho y solo duró 15 minutos, me hubiera encantado hablar mucho más con él y preguntarle por Monseñor Romero y cosas así. Conocí al coronel, después general, Domingo Monterrosa. Lo entrevisté varias veces. Era un tipo muy inteligente y tenía cierto tipo de encanto. Era listo. Sabía relacionarse con la prensa, que no era el caso siempre con los militares, que siempre metían la pata. Pero lo que en ese momento era el primer premio, ganar la lotería, era entrevistar a uno de los comandantes guerrilleros. En ese momento, el gran mito era entrevistar a Joaquín Villalobos. Como periodista hubieras dado tu brazo derecho por tener la entrevista con él. No lo logré, era muy joven, no conocía muy bien el país y no tenía contactos lo suficientemente buenos. Creo, también, que muy poca gente lo entrevistó.

¿Estás al tanto de la intención de borrar a Monterrosa de la historia militar salvadoreña?

De algo me enteré, la verdad es que no conozco los detalles. Es digno de una película la especie de duelo que hubo en esos años entre Villalobos y Monterrosa. Es para una película. El duelo del ‘far west’ pero en contexto salvadoreño. Los gringos decidieron que oriente era donde estaba el problema, pusieron a su mejor militar ahí, en San Miguel, y fue un duelo declarado entre Monterrosa y Villalobos. En lo militar, para gente a la que le fascina la táctica militar y la guerra de guerrillas, esa época tiene que haber sido algo muy digno de estudio.

Entrevista a periodista y autor John Carlin. Lea el resto de la historia en www.laprensagrafica.com

Ochoa Pérez: “Yo tengo que defender a mis héroes… Monterrosa, Azmitia”

“No hay duda que es una venganza política, ante mi posición sobre el discurso del presidente Funes, poco conciliatorio. La verdad es que tengo que defender a mi Fuerza Armada, que es antigua y el presidente solo cinco años va a ser comandante de la Fuerza Armada.
Por lo tanto yo tengo que defender a mis héroes y esos son Monterrosa, Asmitia y todos los soldados que cayeron defendiendo a la patria.”

Entrevista en www.lapagina.com.sv

MONTERROSA Y EL PUEBLO

El Teniente Coronel José Domingo Monterrosa Barrios era ante todo un hombre del pueblo. De aspecto humilde, nunca entró en los esquemas de los jefes plagados de medallas, no él ante todo era soldado, se vestía como un soldado, luchaba como el mejor de los soldados, comía junto a los soldados, congeniaba con los soldados, con los hijos del pueblo, sufría con ellos, se desvelaba con ellos y velaba por ellos.
Su gran aspiración era liberar al pueblo más humilde, a los campesinos, del flagelo de los delincuentes terroristas que en base al miedo los obligaban a apoyarlos en las retaguardias estratégicas y a ser usados como carne de cañon y escudos humanos.
Nunca le robó al pobre, nunca exigió, siempre pidió de favor y recompensó los servicios que se le prestaban.
Su vestir era el del hombre humilde, nunca tuvo nada y por eso no cuidaba nada, lo arriesgaba todo, porque desde que pronunció con hidalguía su juramento a la bandera, se dio cuenta que lo había entregado todo a la Patria, hasta su propia vida, por eso coqueteaba con la muerte, era su compañera en los combates, en cierta medida ella lo respetaba.
Nunca vio de menos a nadie, solo a los rastreros traidores a la patria, siempre reconoció el valor de cada persona, de cada soldado, de cada clase, de cada oficial, por Monterrosa no costaba dar la vida.
Cuando se dirigía a la gente de las zonas liberadas de terroristas, lo escuchaban y sentían que les transmitía seguridad, confianza. Hablaba como la gente compun y corriente, nunca rebuscó las palabras de su mensaje, siempre se ponía en el lugar de quien lo escuchaba.
Nunca escribió nada, porque solo tenía tiempo para combatir. Sabía que cada segundo contaba para luchar por alcanzar la paz, él nunca peleó por generar más guerra, él quería acabar con la guerra porque esta hacía sufrir a la gente.
Pocas personas han amado tanto a su pueblo como Monterrosa Barrios y pocos han sido tan incomprendidos como él.
Su problema era que su personalidad y comportamiento hacían ver mal a otros, cuando se le proponía como ejemplo a seguir pocos eran capaces de emularlo, porque hacerlo implicaba dejarlo todo y entregar hasta la vida, sin medida, sin límites, entrega total a la Patria, hasta la última gota. Amó a su pueblo hasta el rictus del dolor.
Qué honor el de aquellos que combatieron junto a él y que gloria para los que murieron con él. Qué envidia de los que murieron bajo su mando o su inspiración y qué compromiso para los que sobrevivimos y lo tenemos como el paladín de la verdad. Si no continuamos con su legado entonces somos unos hipócritas, pero si lo hacemos, aún a costa de nuestra propia vida, seremos merecedores que se nos coloque con sangre la bella insignia de nuestro BIRI Atlacatl, similar a una orden de caballería, merecedora solamente para aquellos que han comprendido lo que significa el honor, la lealtad, la hidalguía, el amor patrio.
Sus manos eran encallecidas, reflejo de toda una vida llena de sacrificios, sus botas siempre polvosas de recorrer los caminos y veredas de El Salvador, sus uniformes siempre desgastados por el uso en el combate, su fusil siempre al rojo vivo y con el selector en ráfaga, su corazón siempre desbordante de amor patrio.
Su sombrero llegó a ser un símbolo, empapado por el sudor y privilegiado de cubrir la cabeza del mejor soldado salvadoreño, su cuchillo al pecho, listo para el combate cuerpo a cuerpo, sus cargadores llenos siempre prestos al combate, su mirada siempre lista para la acción.
¡José Domingo Monterrosa Barrios! Vivirás en el corazón de los humildes porque solo ellos pueden comprenderte ya marte porque tú eras uno de ellos.
Por la Patria y Con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

SI DOMINGO MONTERROSA VIVIERA

Si el Charly Monterrosa no hubiera sido asesinado hubiera sido testigo de la paz que tanto deseaba, porque su lucha no era por odio, era en cumplimiento de su juramento a la bandera y del papel glorioso que la Constitución le confería en ese momento a la Fuerza Armada.
Quizás la guerra hubiera terminado antes, quizás no. Creo que nunca hubiera sido Ministro de la Defensa porque nunca fue político, fue solo un militar de corazón y de carrera.
Lo cierto es que los golpes a los delincuentes terroristas hubieran sido contundentes, certeros, continuos y permanentes. Los delta tangos temblaban cuando sabían que las tropas bajo su mando entraban en operación, ellos conocían su fuerza de reacción y la decisión en el combate. Iba a lo que iba: cumplir con su deber, sin dilación, sin vacilación, aun a costa de su propia vida.
Quizás nunca se hubiera retirado de la vida militar activa, porque esa era su vida, retirarse era morir con ignominia.
Quizás hubiera seguido enseñando, transmitiendo el coraje y la hidalguía a las nuevas generaciones de guerreros. No hubiera permitido el deshonor con el que los políticos trataron a nuestra Institución Armada, que a pesar de haber ofrendado con la sangre de miles de sus hijos, fue tratada como la mala de la mpelícula, en cambio, los asesinos que trataron de mancillar la soberanía nacional, ahora son tratados como los héroes de la película.
Solo los que vivimos el fragor de la batalla, que sentíamos la onda expansiva de los papayasos, que sentíamos zumbar las balas sobre nuestras cabezas, que vimos morir a nuestros soldados con el dolor de la impotencia de poder salvarlos, solo nosotros junto a nuestro Charly Monterrosa, sabemos quienes son los verdaderos enemigos de la Patria, y ya que no les permitirmos manipular la dignidad nacional y ensuciar el pabellón nacional con el trapo sucio de la bandera roja del comunismo internacional, ahora se presentan como lobos con piel de ovejas tratando de engañar a un pueblo cansado de tanta mentira de los políticos de turno.
Pero de una cosa deben estar seguros, los que un día empuñamos las armas para defender la soberanía nacional lo volveremos hacer a pesar de nuestras limitaciones de edad y de fuerza física, pero con una valentía y un arrojo que no han disminuido ni un ápice.
Si el coronel Domingo Monterrosa no hubiera muerto asesinado ahora tendríamos una voz autorizada, legítima y llena de honor que se levantaría en favor de todos los verdaderos salvadoreños.
Sin embargo mi coronel murió, murió como héroe pero sigue viviendo en el corazón de todos los que todavía tenemos vida y la tenemos en abundancia.
¡El Ejército vivirá mientras viva la República!
¡Monterrosa vivirá mientras viva el Ejército!
Por la Patria y con Dios

sgto. Guido Miguel Castro

Monterrosa y el pueblo salvadoreño

Visitando el museo de historia militar podemos encontrar una sección dedicada al mejor de los soldados que ha parido nuestra Gloriosa Fuerza Armada, el Charly Domingo Monterrosa Barrios, entre algunas de sus pertenencias se encuentra un billete de cinco colones enmarcado. La hostoria de este billete es la siguiente: Encontrándose el Charly en un operativo en Morazán, al frente de sus tropas del Batallón Atlacatl, salió del interior de un humilde rancho un anciano de más de setenta años, quien sacándo el billete se lo ofreció al Heroe de Joateca diciéndoles: “Mi Coronel, tome este pistillo, lo tenía guardado para cuando usted viniera, yo ya estoy viejo y no puedo acompañarlo, pero con esto puedo ayudarlo en su lucha por la Patria”, el hombre de acero se quebró ante la hidalguía de aquel verdadero salvadoreño y abrazándolo aceptó honrado el billete. Por supuesto no lo gastó, lo guardó como un tesoro, y a la primera oportunidad lo mandó a enmarcar y lo colocó en un lugar visible en su despacho y cada vez que lo observaba sus ojos se humedecían y su compromiso por la libertad se fortalecía y en los momentos más duros del combate aquel anciano se convirtió en una inspiración.

Seguramente ese anciano ya murió, y ahora puede compartir los ideales del Charly juntos en el cielo, en comunión con Aquel que siempre guió sus pasos y que en un momento determinado lo llamó a su lado para que formara algunos Batallones de Reacción Inmediata en los Ejércitos celestiales al mando del Charly Miguel Arcángel.

Gloria al hombre que supo cumplir con su juramento de soldado ofrendando hasta la última gota de sangre y hasta el último de sus alientos vitales.

 

Por la Patria y con Dios

 

Guido Castro