Coronel Domingo Monterrosa

Memorias del TCnel. Art. DEM Domingo Monterrosa Barrios. Héroe, estratega militar y aguerrido soldado Salvadoreño comprometido con el pueblo, sus tropas, la Fuerza Armada y la constitución de la República de El Salvador

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8

March 2014

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Guerra Política: Tácticas Efectivas para Contrarrestarla Implementadas por TCnel. Domingo Monterrosa

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domingo_monterrosa_guerra_politicaLas organizaciones terroristas también recurrieron al uso de métodos de propaganda y adoctrinamiento muy característicos de los componentes de una Guerra Política para cambiar los principios, ideas y pensamientos de los salvadoreños; es decir, para controlar y manipular la forma como ellos querían que la población percibiera la realidad.

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El Gral. Carl Von Clausewitz dijo en su obra titulada, De la Guerra: “Todo en la guerra es muy simple, pero lo más simple es difícil”. Esta máxima nos hace reflexionar que la guerra es más que un duelo violento entre dos o más partes que buscan doblegar la voluntad de lucha del adversario. La preparación y ejecución de la guerra es compleja, y se vuelve aún más compleja por la combinación estratégica de muchos factores, actores y elementos beligerantes y los tradicionalmente no beligerantes como es el caso de La Guerra Política.

La Guerra Política se define como todas aquellas acciones que buscan debilitar la voluntad política y social del oponente y forzarlo a tomar una acción preconcebida. La Guerra Política puede combinar diplomacia, presión económica, subversión e incluso, algunas acciones violentas. Así la entienden los expertos y de una manera peculiar la contrarresto en su campo de acción, uno de los líderes militares más destacados de El Salvador, el TCnel. Domingo Monterrosa Barrios.

Guerra Política y las Organizaciones Terroristas en El Salvador

Durante el conflicto de la década de los 80s en El Salvador, grupos subversivos de izquierda buscaron la toma del poder por la vía armada para implantar un sistema político totalitario. Sus acciones fueron típicas de una organización terrorista, pero no todas fueron hechas mediante balas y bombas. Las organizaciones terroristas también recurrieron al uso de métodos de propaganda y adoctrinamiento muy característicos de los componentes de una Guerra Política para cambiar los principios, ideas y pensamientos de los salvadoreños; es decir, para controlar y manipular la forma como ellos querían que la población percibiera la realidad.

Es interesante notar que la Guerra Política ejercida por la subversión en El Salvador tuvo sus inicios una década antes, precisamente en 1970 cuando se organizaron los primeros grupos políticos de choque contra el estado. Estos grupos clandestinamente comenzaron su labor de adoctrinamiento con ideas comunistas a estudiantes, profesionales, líderes campesinos, religiosos y líderes sindicales, los cuales posteriormente se convirtieron en Jefes Políticos en las estructuras terroristas. Los Jefes Políticos propiamente formados hicieron uso de la propaganda para diseminar la ideología comunista en sus áreas de influencia en el territorio nacional. La propaganda consistía en hacer creer a la población que la clase alta (burgueses), el estado salvadoreño (oligarca) y el sistema capitalista eran los culpables de todos los males en El Salvador. Otra parte de la propaganda de izquierda fue utilizada para deslegitimizar y proyectar a la Fuerza Armada (en el ámbito nacional e internacional) como una institución altamente represiva y violadora de derechos humanos.

“Todas las unidades guerrilleras deben tener en sus cuadros jefes militares y jefes políticos….Estos últimos con conocimiento de propaganda dirigida a la población y contra- propaganda dirigida a las unidades guerrilleras”.Mao Tse Tung,
Guerra de Guerrillas

En 1979 las organizaciones subversivas consideraron que sus cuadros militares y políticos estaban listos para pasar a una fase de acciones directas para desestabilizar al país y propiciar las condiciones para una confrontación de gran envergadura en todo el territorio nacional. Las acciones directas estaban focalizadas en asesinatos y secuestros de alcaldes, líderes comunales y cantonales así como ataques y destrucción de puestos de la Guardia Nacional, Policía Nacional, ANTEL (telecomunicaciones), ANDA, unidades de salud, alcaldías, escuelas, tendido eléctrico y la infraestructura vial en lugares de difícil acceso en Morazán y el norte de San Miguel. Estas acciones buscaron aislar por completo a estas poblaciones y destruir la infraestructura del estado.

Como parte de sus acciones directas en el área político-propagandístico, los subversivos cuidadosamente editaron video grabaciones de ataques indiscriminados, desproporcionados y cobardes contra pequeñas posiciones de la Fuerza Armada en lugares remotos del país. Estas grabaciones fueron presentadas a sus donantes de armamento y dinero en el extranjero como falsa evidencia de un supuesto apoyo popular y un pronto colapso de la institución militar.

En las áreas rurales de El Salvador, el trabajo de los Jefes Políticos continúo con mucha efectividad. Estos crearon escuelas de adoctrinamiento en las que además de inculcar el odio de clases e ideas comunistas, enseñaban técnicas de combate y fabricación de explosivos (minas quita pie y anti-personales).(1) Los adeptos eran en buena parte niños y jóvenes entre 10 a 16 años. Las escuelas de formación ideológica y de combate estaban ubicadas al norte del Rio Torola en el departamento de Morazán.(2) Una vez los alumnos alcanzaban los niveles de adoctrinamiento necesarios, estos pasaban a integrar las filas de combatientes subversivos. La inocencia de los jóvenes y niños estaba lista para odiar y matar. (3)

“La inocencia de niños se les transformó en clara decisión de matar o morir, y muy rápido pasaban de los cuadernos de la escuelita guerrillera a los fusiles”.
Marvin Gáleas
“De mis recuerdos los niños de la guerra”
El Diario de Hoy, 31 de agosto 2006

Guerra Política y las Tácticas del TCnel. Domingo Monterrosa

La Guerra Política no era tema nuevo para la Fuerza Armada de El Salvador al final de la década de los años 70; muchos de sus oficiales ya habían recibido capacitación en la Escuela de Guerra Política de Taiwán. En 1978, el TCnel. Domingo Monterrosa fue uno de los tantos oficiales que recibió dicha capacitación pero quizás fue uno de los pocos que supo comprenderla y, sobre todo, ponerla en práctica a nivel táctico en las zonas conflictivas.

En 1981, El TCnel. Domingo Monterrosa, su estado mayor y su grupo de asesores comprendieron que los subversivos no solo empuñaban el fusil si no que eran agentes diseminadores de propaganda ideológica con años de ventaja en el arte del engaño. Los métodos que los facinerosos seguían para conseguir apoyo de la población generalmente eran coercitivos. El que no apoyaba a la causa era etiquetado de “oreja” (espía) por lo cual debían de ser reprimido. Contrarrestar esta manera peculiar de hacer la guerra se convirtió en una prioridad.

A continuación detallamos los tres componentes tácticos empleados por el TCnel. Domingo Monterrosa y sus oficiales para contrarrestar la Guerra Política en las zonas conflictivas de El Salvador:

La Comunicación y el Contacto con la Población Civil
El elemento básico para contrarrestar las acciones de Guerra Política de los grupos subversivos era el contacto con la población civil. Acercase y comunicarles a ellos el que y el porqué de la Fuerza Armada fue una prioridad para Monterrosa. Para lograr este fin, se reunía con los habitantes de las poblaciones afectadas por el conflicto. Allí él les explicaba:

•Las razones por las que la Fuerza Armada de El Salvador luchaba. La paz de El Salvador como el objetivo del gobierno central. Paz que debía alcanzarse mediante la fuerza que la ley le concedía constitucionalmente
•El respeto a la propiedad y a la vida de la población civil. También, el trato humanitario y el respeto a la vida de los terroristas que se entregaban para su re-incorporación a la vida normal. En ocasiones se apoyaba con el testimonio de desertores de las filas terroristas
•Los valores y costumbres de la sociedad salvadoreña
•Las mentiras diseminadas por la propaganda de los facinerosos

Al visitar las zonas conflictivas durante los operativos militares, Monterrosa también escuchaba los problemas de la población y trataba de solventarlos con las autoridades de salud y educación de los departamentos. En repetidas ocasiones como Comandante del Batallon Atlacatl utilizó los medios de transporte a su disposición para llevar víveres y personal médico a los pobladores. Ya como Comandante de la Tercera Brigada incrementó este tipo de ayuda a la población. Un marcado ejemplo de esta etapa de relación con la población se fecha en el año de 1982, sobre la carretera que conduce a Chapeltique, un autobús se precipitó en un barranco resultó un saldo trágico de muertos y heridos. El TCnel. Monterrosa, quien se encontraba en las cercanías de Ciudad Barrios inmediatamente ordenó interrumpir la operación militar que se desarrollaba en la zona, para que la tropa colaborara en el rescate de heridos y muertos. Estos últimos fueron evacuados por helicóptero hacia la ciudad de San Miguel. Esta ayuda tuvo un tremendo impacto en la población de Ciudad Barrios. Muchas vidas de ciudadanos se salvaron ese día. Un caso similar fue documentado por la prensa nacional cuando el TCnel. Domingo Monterrosa tuvo que asistir un parto en pleno vuelo de helicóptero en diciembre de 1983. Luego de enterarse que una lugareña estaba por dar a luz, el TCnel. Domingo Monterrosa ordenó trasladarla desde la zona de operaciones hasta la ciudad de San Miguel. El la acompañó sin esperar convertirse en parte de la historia. Leer más detalles aquí.

La Prensa Nacional e Internacional como Herramienta de Contra propaganda
Contrario al pensamiento de la gran mayoría de jefes y oficiales militares de la época, el TCnel. Domingo Monterrosa entendía que la apertura a la prensa traía muchos beneficios para la causa de la institución armada y el gobierno de la república. El entendía que la información que fluía en los medios escritos, televisivos y de radio tenía un tremendo impacto en la opinión ciudadana y desvirtuaba con creces la desinformación de las organizaciones terroristas y las entidades que las apoyaban en El Salvador y en los Estados Unidos. Más allá de ser una herramienta táctica, la prensa tenía un valor estratégico para la nación y así lo entendía Monterrosa.

Teniendo claro el valor estratégico de los medios, el TCnel. Domingo Monterrosa nunca evadió a la prensa si no que colaboró con ellos y aprovechó las oportunidades para tener platicas sinceras con ellos. Esta actitud provocó que Monterrosa fuese invitado en diferentes oportunidades a reunirse con miembros de la prensa internacional para tener conversatorios relacionados al desarrollo de la guerra en un hotel capitalino donde todos los corresponsales se hospedaban. Las pláticas eran generalmente en la sala del hotel y en pleno día evitando así la especulación pública.

Al acercarse a la prensa, Monterrosa tampoco pretendía ser el centro de la noticia, su intención era que la noticia del campo de batalla fuera veraz y de primera mano para la prensa nacional e internacional. Esto motivo a que corresponsales de medios de prensa como El Mundo, La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy y otros internacionales como The New York Times, Los Angeles Times, The Washington Post y Newsweek, Times, Soldier Of Fortune, CBS, NBC, ABC, lo buscaran para acompañarlo en operaciones militares.

En el desarrollo de las operaciones militares, Monterrosa nunca trató de manipular o restringir la información a los corresponsales de guerra. El solamente se limitaba a comentar información relacionada al ámbito militar exaltando la labor de sus tropas y focalizándose en los resultados de las operaciones contrainsurgencia. Tampoco fue señalado por hablar más de lo que debía o tener exabruptos con las prensa.

Es obvio pensar que al tener un acercamiento tan estrecho con la prensa, Monterrosa dedicó parte de su tiempo en seguir las informaciones que se emitían para entender la evolución del conflicto a través de los ojos de los periodistas. Él era un fiel lector de la prensa escrita y hacía todo lo posible por conseguir ejemplares de los principales rotativos y revistas nacionales e internacionales. Dentro del contexto de lectura y escucha de noticias, propaganda y contra-propaganda, Monterrosa también siguió de cerca las transmisiones de la Radio Venceremos pero es bueno desmitificar lo que la propaganda terrorista diseminó por años respecto a Monterrosa y dicha radio. Ellos han repetido en múltiples ocasiones que el TCnel. Domingo Monterrosa era fiel oyente de la Radio Venceremos y que estaba obsesionado con su destrucción. Lo que no explican los subversivos es que la comandancia del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y la radio se ubicaban en el mismo lugar y por ende el atacar al puesto de mando terrorista y la radio con todo su personal se convertían en un legítimo objetivo enemigo.(4) Monterrosa no estaba obsesionado con destruir la Radio Venceremos. Monterrosa estaba obsesionado con cumplir su misión y conquistar la paz por el bienestar de los salvadoreños.

“Domingo Monterrosa representa la refundación de la Fuerza Armada de El Salvador en las relaciones cívico-militares”
General de División Mauricio Ernesto Vargas

Campañas Médicas y Reparto de Víveres para llevar Alivio a la Población
En noviembre de 1983, el TCnel. Domingo Monterrosa fue nombrado Comandante de la Tercera Brigada de Infantería como resultado de un cambio importante en la estrategia militar del oriente del país. Una de las políticas generales del gobierno e implementadas fielmente por Monterrosa una vez en la Tercera Brigada fue incrementar la comunicación y coordinación con las autoridades departamentales y alcaldes. El fin de esta dirección fue un mayor apoyo a la población civil en Morazán y San Miguel.

Es por lo anteriormente planteado que a partir de la llegada de Monterrosa a la Tercera Brigada de Infantería se aumentaron los vínculos con las instituciones públicas en aras de llevar un alivio a la población afectada por la subversión. Como parte de esta estrategia se brindó apoyo mediante la participación de médicos, odontólogos, cómicos y músicos. También se repartieron víveres y se realizaron misas de campaña, entre otras actividades. Esa confianza que Monterrosa fue cosechando con la población pronto dio sus frutos y permitió entrar a una nueva etapa a la relación Fuerza Armada y población.

Monterrosa era un soldado muy carismático y llegó a ser querido por la población rápidamente. Los subversivos por su lado comenzaron a sentir que sus acciones de guerra psicológica y propagandística no estaban dando los mismos efectos como a inicios del conflicto. La constante presión de las operaciones militares (causantes de grandes bajas y deserciones al adversario) y las acciones cívico-militares eran en parte las causantes del declive del apoyo popular a la subversión en oriente. Ante esta situación, los facinerosos se vieron en la necesidad de reclutar a la fuerza a jóvenes para completar sus ya debilitadas estructuras.(5) En otras palabras, la Fuerza Armada en el oriente del país estaba recobrando la iniciativa y obligando a la subversión a cambiar de estrategia o rendirse.

“La táctica del TCnel. Domingo Monterrosa está marcando la pauta, persuade a los pobladores del norte de Morazán y San Miguel no apoyar a la insurgencia y el método está dando resultados….se ha dado una baja significativa del apoyo a la insurgencia no ha habido ataque de envergadura en oriente del país en los últimos 10 meses.”
The New York Times, 1984

Cabe señalar que a partir de 1983 y 1984 los facinerosos comenzaron a hacer muchos cambios de orden militar y político en su planificación, uno de esos cambios fue dejar de llamar su agresión como “Guerra Revolucionaria” a “Guerra Popular Prolongada”. Este cambio se debió a lo siguiente:

DESERTAN. San Miguel. Diecinueve guerrilleros, entre ellos una mujer, desertaron de los campamentos terroristas y se presentaron a la Tercera Zona Militar, donde información que habían sido engañados y  cuando se descuidaron sus celadores habrían logrado escapar. Fueron entregados a la Cruz Roja Internacional. (Ramirez) El Diario de Hoy. Lunes 18 de junio de 1984

DESERTAN. San Miguel. Diecinueve guerrilleros, entre ellos una mujer, desertaron de los campamentos terroristas y se presentaron a la Tercera Zona Militar, donde información que habían sido engañados y cuando se descuidaron sus celadores habrían logrado escapar. Fueron entregados a la Cruz Roja Internacional. (Ramirez) El Diario de Hoy. Lunes 18 de junio de 1984

Primero, la Guerra Política en el campo de batalla la estaban perdiendo, solamente en el primer semestre de 1984 más de 800 terroristas se entregaron a unidades en el oriente del país, las acciones de la Fuerza Armada estaban desmoralizando a la estructura terrorista, he inclinado el apoyo de la población hacia la institución militar.(6)

Segundo, para ser considerada una guerra revolucionaria la población debía estar en contra de un solo enemigo. Fracasaron los terroristas en convencer a la población salvadoreña que la Fuerza Armada era una “fuerza de ocupación”, es decir, todos contra el “ejército represivo” no funciono.(7)

Tercero, la Fuerza Armada de El Salvador no había sido derrotada como los terroristas salvadoreños se lo había proyectado al Comunismo Internacional, creían que el triunfo rápido del Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua se repetiría en El Salvador.

La aplicación de la Guerra Política por parte de la subversión en el oriente del país sirvió para adoctrinar, organizar y ganar adeptos en las estructuras terroristas antes y durante el conflicto salvadoreño. Gracias a las acciones de la Fuerza Armada y los gobiernos legítimamente electos, y a las relaciones cívico-militares lideradas en el terreno por el TCnel. Domingo Monterrosa y sus unidades militares, así como la estrecha relación de él con la prensa, las fuerzas contra-insurgentes del ejército lograron retomar la iniciativa en el oriente de El Salvador. El liderazgo de Monterrosa fue pieza clave que eventualmente debilitó el accionar político y militar de la subversión en Morazán y San Miguel. El efecto fue tan grande que para mediados de 1984 los subversivos habían perdido buena parte del apoyo popular en el oriente del país y sus estructuras terroristas se habían debilitado por las deserciones y muertes de sus combatientes. Los mandos terroristas trataron de completar sus cuadros y levantar la moral de sus combatientes tomando medidas extremas como el reclutamiento forzoso de jóvenes y acciones de gran envergadura en del país con el fin de hacer creer a sus combatientes que la guerra se estaba ganando; sin embargo, estas no prosperaron mientras Monterrosa estuvo al mando de la Tercera Brigada de Infantería en San Miguel.

Referencias:
Museo de la palabra y la imagen, “La decisión de Vencer (los primeros frutos)”, Junio y Agosto de 1981, Morazán, (http://www.youtube.com/watch?v=iXZj22ZRHV4) minuto 31, 33 y 51.
También (http://www.youtube.com/watch?v=9fpr__AADH4) minutos 7:45 y 1:08:00

2 Museo de la palabra y la imagen, “Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)”, Junio de 1980, Morazán. (http://www.youtube.com/watch?v=qGiFkD7Jhzg)

3 Marvin Galeas, “De mis recuerdos los niños de la guerra”, El Diario de Hoy/ Editorial, 31 de agosto del 2006, (http://www.elsalvador.com/noticias/2006/08/31/editorial/edi2.asp)

4 Mena Sandoval, del Ejercito Nacional al Ejército Guerrillero, Capitulo XX “Reencuentro con el pueblo”, paginas 295/ 296, San Salvador, editorial Arco Iris 1990.

5 La Prensa Gráfica/noticias nacionales, “Intensos combates al norte de San Miguel”, Pagina 2, 04 de abril de 1984.

6 Lydia Chávez, “1,500 in El Salvador flee rebel area, recruiting drive by guerrillas”, The New York Times, Junio 1984.

7 Mao Tse-Tung, Guerra de Guerrillas, Yu Chi Chan, Capítulo I “Que es Guerra de Guerrilla”.

Saturday

1

February 2014

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FUERZA ARMADA FRUSTRA BOICOT TERRORISTA

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El TCnel. Domingo Monterrosa supervisa la seguridad en las zonas de votación de San Miguel en mayo de 1984. El deber de la Fuerza Armada era garantizar el libre ejercicio de los ciudadanos a elegir a sus gobernantes.

Durante el ataque repelido por los miembros de la Fuerza Armada y los Cuerpos de Seguridad murieron heroicamente dos Policías Nacionales. Sus cuerpos fueron destrozados después de desactivar exitosamente siete bombas que habían sido colocadas por los terroristas. La octava bomba estalló en sus manos. ¡Murieron por la Patria! ¡Murieron velando por que la población votara libremente!

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Así se leía la portada del periódico El Diario de Hoy el 7 de mayo de 1984. Un día antes, miles de Migueleños coparon la Avenida Roosvelt para ejercer el sagrado derecho al voto, a pesar del ataque casi suicida que terroristas de la Brigada Rafael Arce Zablah del ERP/FMLN habían realizado en la madrugada del 6 de mayo a la ciudad de San Miguel. El objetivo de los terroristas era boicotear la segunda ronda de elecciones en las cuales el Ingeniero José Napoleón Duarte y el Mayor Roberto D’aubuisson se disputaban la silla presidencial.

El domingo 6 de mayo, el FMLN lanzo varios ataques en diferentes puntos del país, entre ellos El Paisnal, poblado en el cual destruyeron la alcaldía, resultando desaparecidas unas 18,000 cédulas de identidad y dañadas las urnas para los votantes. En San Miguel, el asedio inició en la madrugada de ese mismo día. Un grupo pequeño de subversivos, en un aparente ataque propagandístico y de intimidación a los votantes, destruyeron la subestación de energía eléctrica local, dejando a la ciudad sin servicio. Posteriormente procedieron a atacar los cuarteles de la Policía Nacional y Policía de Hacienda. Para sorpresa de ellos, el ejército ya estaba preparado. El Estado Mayor de la Tercera Brigada de Infantería al mando del TCnel. Domingo Monterrosa y comandantes de otras unidades militares estaban atentos a un iminente ataque. Es así como al re-establecerse el servicio eléctrico, las tropas sorprendieron a los terroristas y procedieron a eliminarlos. Dos horas después de haber iniciado la agresión, los terroristas habían huido, fallecido o se habían entregado.

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Portada del periódico El Diario de Hoy publicado el 6 de mayo de 1984. En las foto se observan el TCnel. Domingo Monterrosa, Jefe de la Tercera Brigada de Infantería; el Mayor José Alberto Cruz, Comandante del Destacamento Militar de Morazan; y el Mayor Miguel Alfredo Vasconcelo, Comandante del Destacamento Militar de La Unión.

Durante el ataque a San Miguel murieron heroicamente dos Policías Nacionales. Sus cuerpos fueron destrozados después de desactivar exitosamente siete bombas que habían sido colocadas por los terroristas. La octava bomba estalló en sus manos. ¡Murieron por la Patria! ¡Murieron velando por que la población votara libremente!

En esta entrega compartimos la nota publicada por El Diario de Hoy el 6 de mayo e 1984:

MUERTOS AL INTENTAR TOMARSE SAN MIGUEL
Aprovechando la oscuridad debido a un apagón ocurrido en la ciudad de San Miguel en la madrugada del domingo, un fuerte grupo de guerrilleros intentó tomarse la ciudad, pero fueron repelidos por la Fuerza Armada de inmediato. Los terroristas sufrieron fuertes bajas, dejando muertos y heridos en su fuga.

Los guerrilleros hicieron estallar bombas en algunos puntos claves y atacaron con morteros los cuarteless de la Policía Nacional y de la Policía de Haciendo, pero inesperadamente se encendieron las luces de las calles y fueron sorprendidos por la Fuerza Armada al mando del Coronel Domingo Monterrosa, viéndose obligados a huir en desbandada. Dejaron a algunos compañeros que quedaron fuera de combate; se lamenta también que murieran personas inocentes en fuego cruzado, de las que generalmente se levantan temprano como son los comerciantes en pequeño.

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Francotirador terrorista aniquilado durante el sabotaje del FMLN a las votaciones de mayo de 1984

Consultado telefónicamente por EL DIARIO DE HOY, el Mayor Grijalva informa que en la acción, los subversivos dañaron la subestación de la CAESS, que está un poco céntrica, así como las instalaciones de ANTEL que están en el mismo sector. También fue atacada la alcaldía y fue colocada una bomba de tiempo en el Rastro Municipal, que no estalló fue desactivada. Además de esa, se encontraron como 15 bombas de tiempo, pero a medida que se fueron encontrando más el ejército se encargó de desactivarlas.

Se informa que fueron capturados algunos guerrilleros, entre ellos varios heridos que no pudieron ser evacuados por sus compañeros, ya que la enérgica respuesta del ejército y los Cuerpos de Policía no les permitió llevárselos.

Se informa que hay dos detectives muertos y un baleado. Uno de esos detectives se llama Chavarría, el nombre del otro no se pudo averiguar pero el baleado es de apellido Guzmán.

En la CAESS hubo una destrucción total, tanto de aparatos, mobiliario, aparatos de aire acondicionado y sólo dejaron en pie las paredes. El ataque duró más o menos hora y media, dijo Grijalva, y el número de guerrilleros que atacaron fue de alrededor de 40, que al parecer lo que buscaban era hacer un golpe publicitario, ya que dejaron hojas sueltas regadas en los parques y lugares mas frecuentados, en los que se amenzaba a la ciudadanía para que no fuera a votar.

TRES SE RINDEN
Se rindieron tres guerrilleros en la Policía, de los cuales uno iba herido. Además murieron tres en combate, a los que no se les encontró ninguna identificación. A los que se rindieron se les respetará la vida de acuerdo a los Convenios Internacionales pero pasaran a los tribunales.

Este grupo que atacó San Miguel pertenece al BRAZ, afiliado al FMLN, quienes en su huída tomaron rumbo al estadio “Carriota Barraza”, pero allí murieron dos y entre el grupo iban varios heridos.

AMENZAN MINAR CARRETERAS
Circuló una versión que los guerrilleros iban a minar las carreteras, especialmente la Panamericana, pero parece que sólo era parte de sus plañes de propaganda y amenaza para que el campesinado no fuera a votar. Pero las vía de acceso están libres hacia San Miguel y no hay al momento ningún peligro de minas en las carreteras.

En cuanto al refuerzo de la Fuerza Aérea, dijo el Mayor Grijalva que no hubo necesidad de solicitarla, ya que la situación fue dominada por la Fuerza Armada, que recogió una cantidad regular de material de guerra que los guerrilleros dejaron al salir huyendo.

Thursday

7

November 2013

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Liderazgo Militar: Lecciones del TCnel. Domingo Monterrosa Barrios

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domingo_monterrosa_liderzago¿Por qué los soldados que el TCnel. Domingo Monterrosa Barrios tenía bajo su mando, en el Batallón de Infantería de Reacción Inmediata Atlacatl (BIRIA) y la 3ª Brigada de Infantería en San Miguel, lo seguían y lo obedecían? ¿Por qué sus soldados eran capaces de hacer hasta el último sacrificio? La respuesta puede parecer simple, pero es compleja en su composición. De acuerdo a los expertos en el tema de liderazgo, los grandes líderes militares tienen cualidades que los hacen diferentes de los demás. Algunas de estas cualidades, características y virtudes eran visibles en el liderazgo ejercido por el TCnel. Monterrosa. En este artículo se abordan algunas ellas.

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Dar el Ejemplo.

El Tcnel. Domingo Monterrosa predicó al máximo un principio fundamental al momento de comandar unidades militares: Dar el ejemplo. Monterrosa pasaba la mayor parte del tiempo al lado de sus unidades durante operaciones militares que usualmente oscilaban entre 15 y 40 días. En estas él participó en combate directo con el enemigo. Se distinguió por dirigir a sus hombres desde la primera línea, lo cual también le permitía hacerse una idea en tiempo real de la situación de su adversario y del terreno. En la zona de combate, Monterrosa se trasladaba a través de veredas y quebradas con su grupo de mando (10 hombres) visitando las diferentes posiciones de su tropa quienes se sorprendían al ver al comandante a su lado combatiendo. Al hacer esto, Monterrosa asumió numerosos riesgos, pero le demostró a sus soldados que el riesgo era compartido no importando el rango militar. Él era fiel creyente que la presencia del comandante en el campo de batalla tenía una tremenda influencia en el estado emocional de sus soldados.

“El TCnel. Domingo Monterrosa, un hombre que siempre fue al frente con sus soldados…..”
José Napoleón Duarte, Presidente de El Salvador, 1984.

Proveer guía espiritual

El Tcnel. Domingo Monterrosa era una persona espiritual y con una gran vocación de servicio. El también entendía el valor que la fe religiosa tenía en sus tropas. Es así como la religión jugó un rol muy importante dentro y fuera de las zonas de combate. Monterrosa promovía la presencia de guías espirituales para todas aquellas actividades desarrolladas en las instalaciones militares (misas, bautizos, bodas) y en el campo de batalla con misas de campaña para la tropa combatiente. De allí el legendario lema del Batallón Atlacalt: “Por la Patria y con Dios”.

Fomentar la razón de la lucha

Es importante resaltar que al inicio de las operaciones militares, el TCnel. Domingo Monterrosa dedicaba el tiempo necesario para explicar a sus subordinados la causa de la lucha. Su guía siempre fue la misión de la Fuerza Armada, sustraída de la Constitución de la República de El Salvador. Monterrosa también resaltaba en ellos el rechazo a un régimen totalitario comunista que fomentaba el odio de clases sociales, la destrucción de la infraestructura, la parálisis de la economía, la muerte, el pillaje y la delincuencia en el territorio salvadoreño.

Preparar y desarrollar el espíritu combativo de los soldados

El adiestramiento militar, físico, y una organización adecuada para enfrentar al enemigo, eran para Monterrosa los pilares fundamentales que inspiraban confianza y destreza en sus soldados en el campo de batalla. El adiestramiento físico era de mucho rigor. En muchas oportunidades fue él quien lideraba las numerosas columnas de soldados que salían a las calles a trotar. Monterrosa también se preocupó porque sus oficiales y soldados estuvieran bajo una constante capacitación en el uso de las armas y técnicas en la guerra de contra-insurgencia. Vale la pena resaltar que el Batallón Atlacatl fue una de las primeras unidades militares en El Salvador en realizar operaciones helitransportadas, dándole una nueva dimensión al combate.

Cuidar y atender a la tropa

Otro factor, no menos determinante, en el liderazgo del TCnel. Domingo Monterrosa Barrios fue la constante preocupación por sus subalternos. Los soldados que combatieron bajo el mando de Monterrosa se refieren a él como un padre porque fue su guía en todas las ocasiones. Lo que más les impactó fueron las constantes visitas que él hiciera a los heridos en el Hospital Militar, actividades que eran amenizadas por mariachis y cómicos, quienes brindaban un momento de alegría y distracción a los heridos en recuperación. Mes a mes no faltaban las visitas del TCnel. Monterrosa con alimentos, según recuerdan muchos de sus soldados ingresados en el hospital. Monterrosa realmente se preocupaba por la pronta rehabilitación de los heridos que recibían tratamientos médicos en El Salvador y en el exterior. En las zonas de combate también velaba porque al soldado no le faltara agua, alimentos y munición. Él no quería que estos fueran problemas al momento de cumplir con su misión.

 Celebrar los triunfos y fomentar la camaradería

Cuando las unidades militares retornaban a su sede, el TCnel. Monterrosa organizaba fiestas para sus soldados y los mismos eran recibidos como héroes, fomentando así la cohesión entre la tropa. En muchas ocasiones Monterrosa aconsejó a sus guerreros: “Ustedes deben de cuidarse y quererse como hermanos que son, no abandonar a su compañero herido o muerto en el combate. Ser aguerridos contra el enemigo y respetar a nuestros hermanos campesinos”. También premiaba y resaltaba en la Plaza de Armas las acciones heróicas de sus soldados o indios Atlacatl, como ellos se hacían llamar.

No se puede obviar que en el campo de batalla hubo muertos, heridos y en ocasiones fracasos tácticos, pero el liderazgo del TCnel. Domingo Monterrosa Barrios fue único. Fue ese liderazgo – acompañado de la sabia guía de su equipo de trabajo y asesores – el que facilitó realizar continuos ajustes y recomposición de las unidades para enfrentar con éxito a su adversario. El liderazgo de Monterrosa fue también el que elevó la moral combativa de sus subordinados, creando estructuras sólidas de oficiales y tropa muy competentes. Su ingenio fue el que lo llevó a crear tácticas veloces de alto volúmen de fuego que provocaron un tremendo efecto psicológico en el enemigo, a tal grado que en muchas ocasiones este último evadía el combate o huía en forma desorganizada.

Estas lecciones son las que deben perdurar en el tiempo y son dignas de estudios para todos aquellos amantes de la historia y liderazgo militar.

Sunday

30

June 2013

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Cerro Cacahuatique: Epicentro de una Gran Derrota

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Cacahuatique_Domingo_MonterrosaEl miércoles 14 de diciembre de 1983, subversivos de la organización terrorista Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) lanzaron un violento ataque a las posiciones de la Fuerza Armada en el cerro Cacahuatique, departamento de Morazán

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A finales de noviembre de 1983, el Teniente Coronel Domingo Monterrosa fue nombrado comandante de la Tercera Brigada de Infantería, ubicada en La ciudad de San Miguel, El Salvador. Este movimiento de mando se dió dentro de la necesidad de retomar el liderazgo en la zona, el cual había sido perdido por el Coronel Jaime Flores después de varios años de ostentar dicho cargo.

El ingreso del Coronel Domingo Monterrosa a la Tercera Brigada de Infantería implicó cambios tales como: mejoras en la seguridad de las instalaciones militares, mayor acercamiento a la población civil, re-estructuración de las unidades de combate y agresividad en las operaciones militares, pero no pasó mucho tiempo para que la capacidad táctica del Coronel Monterrosa fuera puesta a prueba.

El miércoles 14 de diciembre de 1983, subversivos de la organización terrorista Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) lanzaron un violento ataque a las posiciones de la Fuerza Armada en el cerro Cacahuatique, departamento de Morazán, que estaban custodiadas por nuevos miembros del batallón Tecana. Dicho cerro gozaba de una posición estratégica durante el conflicto. Desde su cima se observaban poblaciones claves de la zona como Osicala y Ciudad Barrios. Así mismo, se podía monitorear el abastecimiento logístico a los terroristas del FMLN desde Nicaragua y Honduras. Gracias a sus 1,600 metros sobre el nivel del mar, el cerro Cacahuatique era también un nodo de telecomunicaciones para la Fuerza Armada de El Salvador y la televisión nacional.

En diciembre de1983, los grupos terroristas iniciaron su aproximación desde la Haciendona, una finca cercana al lugar.  A medida que estos se acercaban a las posiciones del batallón Tecana, el combate se iba intensificando. La superioridad numérica de 5 contra 1 forzó a los elementos del batallón a abandonar sus posiciones temporalmente, no sin antes destruir algunos de los equipos de transmisión. Mientras tanto en la carretera Panamericana, los terroristas habían establecido retenes bloqueando el tránsito de vehículos. Algunos de ellos se dedicaron a robar relojes, prendas de vestir, dinero, zapatos y baterías de vehículos, entre otros.

En la sede de la Tercera Brigada de Infantería ya se preparaba un plan de contra-ataque. La experiencia  de un ataque similar en mayo de 1983 dejó muchas lecciones al coronel Monterrosa y, mientras su estado mayor y el se ideaban como abordar la emergencia, las tropas se preparaban para un desplazamiento inmediato.

El contra-ataque ameritaba ser violento. Unidades de la Fuerza Aérea y Artillería comenzaron a bombardear las posiciones de los grupos terroristas. Fusil en mano y sudoroso, el coronel Monterrosa emprendio hacia la zona de combate. El y sus valientes soldados se desplazaron desde San Francisco Gotera, departamento de Morazán, hasta alcanzar las proximidades de Cacahuatique.

En total, los combates duraron dos días. Unidades del batallón de paracaidistas, batallón Morazán y elementos de la Tercera Brigada combatieron intensamente hasta acorralar a los terroristas. Al atardecer del jueves 15 de diciembre Cacahuatique ya estaba bajo control total de la Fuerza Armada. Las bajas del lado de los terroristas alcanzaron más de 100. Los sobrevivientes lograron huir y evacuar a sus a heridos y muertos.  Pobladores de Sesori, departamento de San Miguel, indicaron que unos siete camiones transportaron a los terroristas muertos y heridos. Los resultados del ERP fueron totalmente adversos gracias a la pronta respuesta y mobilidad del coronel Domingo Monterrosa y sus unidades.

¿Qué motivó a los terroristas a realizar un ataque torpe y suicida?

Se identifican dos objetivos:

  • Joaquín Villalobos y los terroristas del ERP querían lograr una victoria política a través de los medios de comunicación en El Salvador y los Estados Unidos. Se buscaba una Victoria propagandistica que le cortara las alas a la nueva dirección de la Tercera Brigada de Infantería.
  • Joaquín Villalobos estaba sumergido en un enredo de intrigas y descomposición dentro del FMLN relacionadas al asesinato de la terrorista Melida Anaya Montes. Villalobos estaba siendo señalado por miembros de las organizaciones terroristas, FPL (Fuerzas Populares de Liberación) y MOR (Movimiento Obrero Revolucionario “Salvador Cayetano Carpio”) de generar divisiones y colocar a “Leonel Gonzáles” (Salvador Sánchez Cerén) a la cabeza de las FPL. El ataque al cerro Cacaoatique tenía entonces  como objetivo demostrar fuerza dentro la organización y desviar la atención de los problemas internos del FMLN.

En unas 48 horas, más de 100 terroristas y unos 23 elementos de la Fuerza Armada habian muerto en el ataque al cerro Cacahuatique. ¿Porqué? Siplemente porque se tenían que satisfacer las aspiraciones personales y locuras de unos delincuentes que buscaban mantenerse a la cabeza de un grupo terrorista.

Saturday

11

May 2013

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LA MADRE DEL SOLDADO

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El soldado salvadoreño, como todos los seres humanos, posee una madre. Son mujeres sencillas, humildes, trabajadoras y generosas al entregar a sus hijos al servicio más noble que se le puede dar a la Patria.

Son mujeres que sufren desde que sus hijos son reclutados o se presentan voluntariamente a prestar su servicio militar, sin embargo, en el fondo de su corazón, se sienten orgullosas de que su hijo se hace hombre en el rigor de la vida militar.

Cada día de visita familiar, prepara, dentro de su pobreza y humildad, algunos platos y golosinas para que su hijo deleite el paladar y cambie un poco el menú del rancho militar. Aunque sean frijolitos, si están hechos con el amor de la madre, siempre saben diferente. La sazón de la casa en inimitable.

Le llevan las noticias del pueblo o de la colonia, los adelantos escolares de sus hermanos, una carta de la novia, una media libra de su queso preferido, algunos dulces y un par de dólares para que pueda comprar los cigarros.

El sacrificio y el dolor de estas madres son los elementos fundamentales en los que se asientan las bases del Ejército, porque la gran mayoría de nuestros héroes soportan el sufrimiento de la instrucción militar por amor a su Patria y por amor a sus madres, porque quieren que ellas se sientan orgullosos de ellos y que nadie las avergüence por ser madres de un desertor o de un cobarde, quieren que sean madres de un héroe, de un hombre.

¡¡¡¡Cuántas madres de soldados caídos en combate, guardan en algún lugar especial, la medalla que algún Jefe militar le entregó en memoria de su hijo, por la ofrenda de su vida en favor de los intereses patrios!!!

La sacan de vez en cuando y lloran en silencio, donde nadie las ve, porque es su dolor, un dolor de Patria, un dolor con honor, y a más de alguna se le escapa en medio de los sollozos, un “murió por la Patria”, “murió como un

hombre”, y envolviendo la presea la vuelve a guardar y seca sus lágrimas con el delantal y vuelve a sus quehaceres diarios.

Mi Coronel Monterrosa entregó muchos reclutas a sus madres por dos razones: porque era el único sostén de su madre o porque ya otros de sus hijos estaban prestando el servicio militar o habían muerto por la Patria. Sin embargo, muchas veces los mismos reclutas hablaban con su madre y les pedían quedarse, la madre era despedida por su hijo y por mi Coronel que se daba cuenta que quedaba a cargo de un héroe que quizás entregaría en un ataúd a su madre. La madre se retiraba con lágrimas en los ojos pero con el corazón lleno de orgullo. Mi Coronel más de alguna vez tuvo que secar, sin delatarse, alguna lágrima de sus ojos al presenciar tanta hidalguía y nobleza.

Cuando imponía una medalla al honor en memoria de sus soldados caídos en combate, saludaba a sus madres con un gran abrazo y beso en su mejilla, porque en el fondo sabía que él se había convertido en padre de sus soldados caídos en combate aunque no los hubiera engendrado biológicamente, pero sí militarmente porque les había sabido transmitir su coraje.

Muchos paracaidistas ofrecían su primer salto en honor a su madre, era el culmen de uno de los cursos más duros en la formación militar, no todos se gradúan, muchos desertan en las primeras de cambio. Un día antes firmábamos el seguro de vida y más de algún parachute no abría el paracaídas en algún salto libre para que su mamá saliera de la miseria.

Una vez un paracaidista se desertó, una comisión lo fue a buscar a la casa y su madre se ofreció a lavar los baños de la compañía hasta que su hijo se entregara y enfrentara como hombre su error. A los dos días llegó el recluta y por el sacrificio de su madre solo le dieron 30 días de arresto y una que otra garroteadita para que aprendiera a ser hombre, y llegó a ser un gran combatiente, todo por el valor y el carácter de su madre.

Muchas madres siguen orgullosas del servicio o del sacrificio de sus hijos. Es común encontrar en los hogares humildes del campo o de los pueblos, un rincón especial dedicado a las fotos o diplomas de los cursos de su hijo, los cuales son mostrados con orgullo.

Otras cuentan cómo sus hijos, después del servicio militar o de la desmovilización que hicieron los políticos, emigraron a los Estados Unidos en busca de la oportunidad que la Patria que defendieron les negaba, pero afirman que la dureza del camino la pudieron soportar gracias a su vida en el Ejército, en el que aprendieron a utilizar todas sus potencialidades para tomar las posiciones que sus superiores les ordenaban y a cumplir las misiones que se le encomendaban.

El pueblo salvadoreño tiene una deuda pendiente con las madres de los soldados salvadoreños, quienes combatieron junto a sus hijos a través de sus oraciones, su soledad, su sufrimiento, sus lágrimas y su dolor.

Vaya nuestro homenaje a todas ellas y la esperanza que Dios sabrá premiar con la felicidad eterna su ofrenda de amor a favor de la construcción de la Patria.

Por la Patria y con Dios

 

Sgto. Guido Miguel Castro

Friday

3

May 2013

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DOMINGO MONTERROSA ERA ANTE TODO UN SOLDADO

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Foto El Diario de Hoy

Foto El Diario de Hoy

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El Coronel Domingo Monterrosa era el mejor Jefe Militar de la guerra de agresión comunista en El Salvador, era el estratega que mejor entendió la táctica guerrilla y el que mejor desarrolló las técnicas de guerra anti guerrillas, pero él ante todo se consideraba un soldado.

En la vida militar, los oficiales que egresan de la Escuela Militar, por lo regular, se consideran superiores a los elementos de tropa, por su formación, por su grado académico, por su preparación, por su status económico, por su grado militar y por una serie de conceptos equivocados y sentimientos de prepotencia.

En cambio Domingo Monterrosa conservó un secreto que traía de su vida civil: la humildad, y esa virtud es la que precisamente lo hicieron grande, porque nunca olvidó su origen humilde y consideraba a los soldados como hermanos que habían salido de la misma cuna, y más que hermanos, él se consideraba su padre debido al nivel de mando, a la ascendencia y autoridad moral y de grado que tenía por su calidad de jefe militar.

Nunca maltrató un soldado porque sabía lo dura que era la vida militar y porque los consideraba personas, con dignidad intrínseca, y que aunque era su superior, les respetaba para que el soldado le respetara, por lo que era y no por miedo al castigo.

Monterrosa sabía que en el teatro de operaciones todos eran iguales, todos eran víctimas del cansancio, del hambre, del dolor, sabía que las balas no respetaban rangos y que el trabajo en equipo era el que iba a sacar a sus unidades hasta del peor de los infiernos de la guerra.

Mi Coronel comprendió que en las misiones todos debían cuidarse las espaldas, y que un buen trato a sus soldados implicaría no solo lealtad sino también protección. Más de algún oficial murió con un balazo en la espalda por maltratar a su tropa. En cambio al Coronel Monterrosa todos sus soldados le cuidaban la espalda y estaban dispuestos a morir por él.

Cuando se conoció de su muerte, lloraron como niños hasta los soldados más valientes, todos sintieron que habían quedado huérfanos, todos habían perdido al amigo, al padre, al hermano.

Monterrosa nunca dejó de ser soldado desde su juramentación el 7 de mayo de 1963, ¡¡¡¡¡hace 50 AÑOS!!!!, ese fue el día más importante de su vida, hasta que hizo realidad el juramento que hizo aquella mañana al ofrendar su vida en el Altar de la Patria.

Monterrosa tenía que morir como soldado, en el cumplimiento del deber, ese era su destino, la muerte gloriosa de los héroes, a la que solo unos pocos merecen llegar.

Monterrosa no podía morir en la paz de un cuarto de hospital o en su habitación, eso no iba con su naturaleza, personalidad, misión y destino, tenía que morir en acción de combate.

La historia todavía tiene una inmensa deuda con él, sin embargo el amanecer de su gloria está ya cercano, pronto el pueblo le otorgará su merecido homenaje y las generaciones presentes y futuras sabrán reconocer sus méritos y su servicio a la Patria.

Quienes lo conocieron y quienes combatieron con él, dan testimonio de su sencillez, de su trato alegre y afable con su tropa, se involucraba con ellos como uno más. Sus danzas guerreras buscaban interactuar con la tropa y llenarlos del orgullo de ser un soldado salvadoreño, que es para lo que él nació y por lo que él murió.

Por todo ello, Domingo Monterrosa es el soldado más representativo del Ejército salvadoreño, el modelo a seguir, la encarnación del verdadero héroe nacional, la imagen del soldado desconocido que no tiene ni siquiera una tumba donde ser recordado. En Monterrosa se reúnen todas las virtudes del militar honorable y virtuoso, eficaz y eficiente, preparado para el cumplimiento del deber.

Vaya, a través del Coronel Domingo Monterrosa, nuestro homenaje a todos los soldados que ofrendaron su vida por la Patria y a todos aquellos que sobrevivimos y que seguimos leales a nuestro juramento siempre dispuestos a defender a nuestro pueblo aun a costa de nuestra propia vida.

Por la Patria y con Dios

 

Sgto. Guido Miguel Castro

Sunday

21

April 2013

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EL CORONEL MONTERROSA ATIENDE PARTO EN VUELO DE HELICOPTERO

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Domingo Monterrosa y el pueblo Salvadoreno

Domingo Monterrosa y el pueblo Salvadoreno

En diciembre de 1983, mientras la mayoría de la población celebraba la Navidad y el Año Nuevo, unos 3,500 efectivos de la Fuerza Armada realizaban operaciones militares de gran envergadura en todo el país. Desde Santa Ana hasta Usulutan y Morazán, soldados se movilizaban por cerros y veredas protegiendo el libre desarrollo de la cosecha cafe y a la ves, asediaban a los miembros de las organizaciones terroritas que continuaban masacrando el país.

En la zona de Morazán, efectivos de la Tercera Brigada recibían refuerzos de otras unidades militares para mantener el control de la zona. Días antes, terroristas del ERP habían atacado la central de telecomunicaciones en el volcán Cacahuatique por segunda ves durante 1983. El ataque fue un total fracaso gracias a al oportuna intervención de la unidades al mando del Teniente Coronel Domingo Monterrosa quien recién había asumido el cargo de Comandante de la Tercera Brigada de Infantería con sede en San Miguel.

En medio de la muerte y destrucción generada por las acciones terroristas del FMLN, la luz de la vida se hizo ver San Miguel. El 30 de diciembre de 1983, la lugareña de nombre Ana del Carmen estaba por dar a luz en Ciudad Barrios. La situación requería de una pronta intervención medica. Justamente en esa ciudad se encontraba el Teniente Coronel Domingo Monterrosa quien inmediatamente ordeno trasladar a la señora Portillo a un hospital en la ciudad de San Miguel. El la acompaño sin imaginarse que tendría que asistirla en pleno vuelo.

Así relato la historia del parto en pleno vuelo el periódico El Diario de Hoy.

Militar Atiende Parto en Vuelo de Helicóptero

San Miguel – El Cnel. Domingo Monterrosa, Jefe de la 3a Zona Militar con sede en esta ciudad, atendió un parto cuando una paciente era trasladada en helicóptero al hospital “San Juan de dios”, procedente de Ciudad Barrios.

El caso se produjo ayer en al tarde, cuando la joven Ana del Carmen Portillo Guevara de 24 años, llegó en busca de ayuda medica al Centro de Salud de Ciudad Barrios y debido al avanzado tiempo que había pasado con los dolores del parto y supuestos problemas que podrían producirse, los encargados del Centro optaron por pedirle ayuda al Cnel. Monterrosa quien se encontraba en Ciudad barrios atendiendo operaciones militares.

El Cnel. Motnerrosa ordenó de inmediato traslado de la paciente y se comprometió a llevarla personalmente, pero cuando el helicóptero iba en pleno vuelo, se produjo el parto y le toco atender a la paciente quien dio a luz a una niña.

Momentos después, el helicóptero aterrizaba en el hospital, en donde fue internada Ana del Carmen con la seguridad de que su salud como la de su hija, “están en perfectas condiciones”. (Ramirez)

Friday

1

February 2013

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MENSAJE DEL CORONEL MONTERROSA BARRIOS A LOS VETERANOS DE GUERRA DE LA FUERZA ARMADA

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Domingo Monterrosa y el pueblo Salvadoreno

Domingo Monterrosa y el pueblo Salvadoreno

Soldados veteranos, tras ustedes se encuentran las tumbas de nuestros camaradas que ya se han reagrupado a mi alrededor aquí en el cielo, y ese sacrificio no puede quedar en vano.

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Queridos Veteranos de Guerra:

En esta primera celebración del Día del Veterano de la Fuerza Armada, deseo enviarles mis saludos desde la eternidad, en la que nunca he dejado de ser soldado del glorioso Ejército Salvadoreño.

Haber logrado el reconocimiento legislativo de este día, que recuerda el esfuerzo, el sudor, las lágrimas, la sangre y el dolor que todos nosotros ofrecimos en el altar de la Patria en favor de nuestro pueblo y de la liberación de la opresión de la amenaza comunista que se cernía sobre nuestra Patria, es un primer paso en la lucha por la dignificación de todos nuestros compañeros de armas.

Nadie como los soldados de la Fuerza Armada ha dado una cuota de sacrificio en la construcción de la República. Durante la guerra, la esperanza de nuestro pueblo se mantenía en alto porque sabían que los soldados de la Fuerza Armada eran capaces de entregar hasta la propia vida por asegurar la libertad y el progreso de los verdaderos salvadoreños.

Solo nosotros sabemos lo que es el fragor del combate, lo que significa el miedo que es superado por el coraje y la preparación técnica con el que instruíamos a todas nuestras unidades.

Ni el hambre, ni el sueño, ni el cansancio, ni la soledad, ni la muerte, ni el dolor fueron capaces de hacernos retroceder en el cumplimiento de la misión que nos fue conferida el día de nuestro juramento ante la Bandera nacional.

Nuestros hombres pusieron la mayor cuota de sangre y dolor entre los 75,000 muertos del pasado conflicto, sin contar todos los miembros de la institución armada que fueron asesinados cobardemente por los terroristas desde el año de 1972.

Desde la Guerra por la Dignidad Nacional aprendimos que la vida militar se vivía con honor, se luchaba con honor y se moría con honor. Nunca rehuimos el combate en defensa de la institucionalidad nacional y la salvaguarda de nuestros compatriotas.

Fuimos víctimas de miles de mentiras del comunismo internacional, nos vilipendiaron, nos difamaron, nos apresaron a muchos compañeros por haber cumplido con el deber, y al final del conflicto, unos cuantos políticos brindaron en los festejos privados mientras los veteranos fueron humillados y despedidos como obreros inservibles, sin haber tenido ni siquiera la alegría de un homenaje nacional o el resarcimiento económico que cualquier trabajador recibe cuando concluye sus servicios.

Los representantes del pueblo los desmovilizaron con vergüenza, sin el honor que se merece un héroe de la Patria. Nos empezaron a tratar de asesinos, de genocidas, de torturadores, de violadores de los derechos humanos y nadie reconoció el valor y el heroísmo de nuestras tropas.

Yo doy fe del valor y del heroísmo con el que mis soldados lucharon a mi lado en el Batallón Atlacatl y en la Tercera Brigada de Infantería, así como otros tantos que operaron junto a mis unidades o nos apoyaron en los distintos operaciones o incursiones en las madrigueras enemigas, muchos de ellos, ofrendando su vida hasta el límite del dolor por la libertad y la soberanía nacional.

Junto a ellos combatí, caminé, maniobré, salté, retrocedimos y siempre avanzamos, fuimos heridos, sufrimos el hambre, el fragor del combate, la traición, la incomprensión y el amor de nuestro pueblo cuando lográbamos arrebatar a los terroristas los distintos pueblos en las zonas de combate.

Para nosotros, portar el uniforme del ejército era un privilegio y un orgullo, mancharlo de lodo o de sangre nos era indiferente porque solo pensábamos en cumplir nuestro deber.

En muchas batallas amanecíamos y anochecíamos sin probar alimento y a veces ni siquiera agua, pero nunca abandonamos las posiciones ni renunciábamos a los objetivos estratégicos que nos imponíamos.

No existía ninguna situación que no pudiéramos superar, o misión que no pudiéramos alcanzar, con o sin apoyo aéreo o de artillería, nuestra capacidad de maniobra y de fuego puso siempre en desbandada a los terroristas.

¡¡¡Soldados salvadoreños!!! Ustedes nunca dejarán de ser soldados de la Patria, y por ello siempre tienen entre sus manos y corazones la misión de salvar a la Patria cuando fuerzas extrañas pretendan mancillar la soberanía nacional, nuestras tradiciones, nuestros valores y nuestra historia. Nuestra lucha no ha terminado, hasta el último aliento de vida tienen que luchar por nuestros ideales que son los ideales de la Patria.

Tras ustedes se encuentran las tumbas de nuestros camaradas que ya se han reagrupado a mi alrededor aquí en el cielo, y ese sacrificio no puede quedar en vano. Por su memoria y por esa sangre que bañó toda nuestra Patria, tenemos que levantar nuestra voz para alcanzar los derechos que la sociedad está en deberle a cada uno de ustedes y para recordarle a los políticos que la Patria en libertad que les heredamos no es propiedad de nadie y que ningún intento de manipular el régimen constitucional quedará sin castigo, que aunque los años han pasado todavía poseemos el valor de dar la vida por la Patria.

Soldados, desde la tierra prometida seguiré observando y apoyando sus luchas, que son las luchas de los verdaderos patriotas, de los hombres que aman de verdad a su Patria, no de los mercenarios que son capaces de vender hasta a su madre por intereses externos y contrarios a nuestra democracia.

Adelante soldados, la lucha será larga y ardua, pero al final recibirán la corona de la gloria y el honor.

¡¡¡Por la Patria y con Dios!!!

(Sgto. Guido Miguel Castro)

Sunday

27

January 2013

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DOMINGO MONTERROSA SIEMPRE ACTUAL

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domingo monterrosa berlin usulutan el salvadorEl blog de Domingo Monterrosa no es responsable de la opinión de sus colaboradores y los comentarios de sus visitantes

Por Guido Miguel Castro

Por lo regular, los personajes históricos representan una época y su obra se adecúa a ese momento en el tiempo y en el espacio. En cambio, los héroes se vuelven siempre actuales porque su ejemplo está siempre vigente, su mensaje nos sigue cuestionando aunque pasen muchos años y las circunstancias históricas sean diferentes.

Domingo Monterrosa habrá solo uno, y hasta el final de los tiempos, su vida nos seguirá cuestionando porque sus actos se rigieron por un código de honor que solo las almas elegidas pueden vivir.

Lo más fácil es dejarse llevar por las pasiones o los intereses, sin importar las demás personas o la misión que Dios nos ha entregado para ser cumplida en nuestra vida. Es más fácil simplemente sobrevivir, sin complicarnos la vida, pasando sobre los demás con tal de cumplir nuestros caprichos.

Ser capaces de sacrificar el éxito personal o la comodidad del anonimato es una virtud reservada a las almas grandes, a esos personajes que nacen una vez cada cincuenta o cien años, de lo contrario, serían personas comunes y corrientes. La personalidad de nuestro héroe difiere de lo normal. Al salir de bachiller en el Liceo Salvadoreño, pudo haber optado por escoger una carrera universitaria o haber emigrado a los Estados Unidos donde ya se habían instalado varios de sus hermanos. Al contrario, ingresó a la Escuela Militar, no para buscar posicionamiento social o riquezas, sino para sumir plenamente la vocación de las armas y sacrificarse por su país hasta la donación de su propia vida.

Cada hora de estudio, cada pelotón de maniobra, cada instrucción de tiro, cada trote, cada curso, cada ascenso, eran por la Patria, un concepto abstracto o efímero para muchos, pero para él significaba la vida, la historia y la tradición de sus antepasados, la suma de los antiguos aborígenes de nuestras tierras y de los conquistadores, la lucha de los próceres, el sufrimiento de nuestros indígenas, el sudor de nuestros campesinos, el cansancio de nuestros obreros, las letras de nuestros escritores, las gestas de nuestros libertadores y la historia de nuestra Fuerza Armada, la Patria no era una palabra simple o una alusión del 15 de septiembre, simplemente lo era todo para su vida, lo que le daba sentido a su existencia, la razón de su sacrificio, que terminaría un día en el altar de la Patria.

Por ello es que su vida sigue siendo un referente siempre actual del patriotismo, un espejo en el que tenemos que seguir comparando nuestras vidas para luchar cada día por ser mejores.

Domingo Monterrosa nos enseña que sacrificarse por los demás vale la pena. Nos demuestra que la vida no es para enriquecerse sino para ser cada día más perfectos. Que vale la pena vivir al extremo los ideales y que hemos nacido para dejar huella en la vida y en la historia.

Domingo Monterrosa nos recuerda que vale la pena vivir con honor, sin entregarse a intereses rastreros y traidores. Que la vida no vale la pena si no se tiene un ideal.

Nos mostró dos sendas ineludibles que recorrer: Dios y la Patria. Su lema “Por la Patria y con Dios” se convirtió en un código de honor a cumplir por sus soldados, siendo él mismo el primero en cumplirlo.

La humildad y la dignidad fueron dos constelaciones que siempre guiaron su vida, que marcaron su azimut. A pesar de su grado militar nunca tuvo de menos a sus soldados, pero tampoco se humilló a las pretensiones de algunos jefes militares y políticos que veían en la guerra un negocio y a la que él la enfrentaba como un mal que debía erradicarse de la sociedad para poder alcanzar la paz y el desarrollo social.

Su honradez debería ser imitada por los gobernantes de turno, así como su responsabilidad en el cumplimiento del deber y su valor al enfrentar frontalmente a los enemigos de la Patria.

Domingo Monterrosa incomoda a los que se venden fácilmente a los enemigos de la Patria, le molesta a los mercantilistas, a los narcotraficantes, a los traidores, a los mercenarios, a los corruptos, a los cobardes.

Sin embargo, mi Coronel sigue siendo el ideal de los verdaderos hijos de la patria, de los militares honrados, de los auténticos ciudadanos, de los que todavía soñamos con un futuro mejor para nuestros hijos.

El tiempo y la historia lo harán brillar en su verdadera dimensión y tal como lo dijo Gerardo Barrios antes de morir: “Yo muero mientras el pueblo duerme, pero cuando el pueblo despierte yo resucitaré”

Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

Saturday

19

January 2013

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LOS ENEMIGOS DE DOMINGO MONTERROSA

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domingo monterrosaEl blog de Domingo Monterrosa no es responsable de la opinión de sus colaboradores y los comentarios de sus visitantes

Por Guido Miguel Castro

Domingo Monterrosa era un militar ejemplar, un ciudadano modelo y un hombre íntegro. Eso lo volvió un problema, un estorbo para muchos.

Por una parte, los delincuentes terroristas veían en él y en las tropas que dirigía, una barrera infranqueable que no les permitió cumplir con sus más rastreras intenciones. A esto se unía la incipiente formación militar con la que los terroristas entraban en combate, la mala alimentación y las condiciones paupérrimas en las que los mantenían los líderes terroristas, a pesar de contar con millones de colones producto de los secuestros de empresarios de los años setenta.

Esa incapacidad militar los llevaba a inventar leyendas y a tejer mentiras para manchar su buen nombre y su prestigio como militar. Lo acusaron de asesino y genocida y nunca han podido probar nada, más bien se contradicen y siempre han quedado en ridículo. Es como que un cerdo se rasque el lomo en el tronco de un gran roble centenario todos los días, pero nunca lo derribarán.

Por otra parte, siempre ha sido odiado por los ideólogos de los terroristas, que vieron en él la contradicción de todas las sandeces que pretendieron hacer creer a la población civil sobre la Fuerza Armada. No logran entender el por qué la población civil lo recibía con los brazos abiertos, lo escuchaban con atención, le daban la razón y le apoyaban en su campaña de pacificación nacional, y no solo eso, no se explican cómo la gente lo admiraba, lo idealizaba, lo idolatraba, porque era la encarnación del verdadero héroe para los salvadoreños de su época.

Para ellos, lo lógico era que el pueblo se levantara en armas y odiara a la Fuerza Armada, y sin embargo, la gente rechazaba esas ideas foráneas y apoyaba la institucionalidad del Ejército y a su máximo representante, el Coronel Domingo Monterrosa Barrios.

Finalmente, lo más triste de todo, era que también para los malos militares su figura era molesta, porque evidentemente, los hacía ver mal. Estos individuos eran aquellos individuos que habían llegado a la institución armada a buscar riquezas mal habidas, falso status social, poder mal utilizado, venganza, odio social, machismo o eran terroristas infiltrados. Militares sin vocación a quienes no les importaba violar los códigos de honor dentro del ejército y buscaban satisfacer sus más rastreros intereses, muchas veces, a costa del sufrimiento y hasta de la vida de humildes soldados que ofrendaban su vida por la Patria sin darse cuenta que eran víctimas de traidores a su juramento a la bandera.

Domingo Monterrosa descubrió muchas veces negocios sucios, movimientos de armas decomisadas, compra de munición defectuosa, pero quizás lo que más le incomodaba a los malos militares, era su esfuerzo y deseo que la guerra terminara lo más pronto posible, haciendo uso de la honorable vía militar y no de negociaciones arregladas que pisotearon el honor de la Fuerza Armada y lanzaron a sus miembros a un futuro vergonzoso e incierto, mientras los agresores terroristas pasaron a un mundo de poder político, empresas oscuras, ong´s y vida en sociedad.

Esos enemigo de nuestro héroe son los que siempre desearon su muerte, y que al final lo asesinaron, porque era un estorbo, porque los hacía ver mal, porque no soportaban la forma honorable con la que vivía el cumplimiento del deber.

Sin embargo, los que creyeron que al eliminarlo se librarían de su sombra, estaban equivocados. La muerte solo volvió más grande a nuestro héroe, solo iluminó las virtudes que siempre mantenía ocultas por su humildad, su muerte lo elevó al rango de la inmortalidad y por eso continuaron atacándolo y sus asesinos se escondieron en la amnistía y los ruidos y recovecos de la guerra.

Pronto llegará el amanecer del día en que su nombre será reivindicado y el pueblo podrá honrar abiertamente su memoria y su vida será presentada como modelo a seguir en las presentes y futuras generaciones.

Por la Patria y con Dios.

Sgto. Guido Miguel Castro