Editorial de Domingo Monterrosa

SI NO HUBIERA MUERTO DOMINGO MONTERROSA

¿CÓMO HABRÍA SIDO EL SALVADOR SI NO HUBIERA MUERTO DOMINGO MONTERROSA EN LA GUERRA?
Por Guido Miguel Castro

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La muerte heroica del Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios, tomó de sorpresa a todo el mundo: a los gobernantes de turno, a la Fuerza Armada, a los asesores militares norteamericanos, a la población en general, a la opinión pública nacional e internacional y a los mismos terroristas del FMLN a quienes se les ocurrió adjudicarse la muerte a través de una estrategia que nunca existió.

El Coronel Monterrosa enfrentó menos de los primeros cuatro años de guerra, pero de haber seguido comandando sus tropas, seguramente la guerra habría terminado con una victoria contundente sobre los terroristas en unos dos o tres años más, quizás hubieran quedado algunas bandas terroristas desperdigadas en el territorio nacional, pero sin otorgarles a los terroristas todas las concesiones que el gobierno de turno, durante la firma de los acuerdos de paz, les concedieron.

La victoria militar habría permitido invertir los millones de dólares de asistencia militar que se gastaban durante la guerra y mucho más, en proyectos de desarrollo y reconstrucción de la economía nacional.

Los actos heroicos de Domingo Monterrosa hubieran inspirado a los nuevos oficiales para actuar en su relación con sus tropas y en el teatro de operaciones como lo hacía él.

Él nunca hubiera aceptado cargos políticos en el Ministerio de Defensa, de hecho, ya los había rechazado, y aun retirado, habría seguido siendo instructor militar, porque esa era su vida. Sacarlo de la vida militar habría significado probablemente su muerte gradual.

Hombre honrado y sin vicios, nunca se habría retirado para ser “hombre de negocios”, ni a disfrutar de dineros mal habidos. Habría vivido de su pensión oficial, gozado de sus nietos, y seguramente, les habría inspirado el seguir la vida militar.

La presencia de Domingo Monterrosa habría sido inspiradora para las nuevas generaciones de oficiales, seguramente habría formad parte del cuerpo docente de la Escuela Militar y de las unidades especiales.

Habría velado por los derechos de todos los veteranos de guerra, y estos no habrían tenido necesidad de andar mendigando beneficios como lo hemos observado durante muchos años.

Si la paz hubiera llegado con la victoria militar la izquierda no habría tenido la oportunidad de crecer como ha crecido, ni habrían podido manipulado los organismos internacionales para señalar a la Fuerza Armada como la mala de la película, cuando fueron ellos los que derramaron la primera sangre cuando asesinaron a dos Guardias Nacionales en el Hospital Bloom, comenzando la vorágine de violencia que duró hasta 1992 y que ahora ha tomado un giro social.

De no haberse alargado tanto tiempo la guerra no se habrían destruido los valores ni la familia salvadoreña. Los salvadoreños habrían continuado en su terruño y no existirían tantos emigrantes en tierras extranjeras.

Domingo Monterrosa hubiera sido un referente moral en la vida nacional y habría señalado con valentía los abusos y la corrupción de los políticos. Seguramente algún partido lo habría propuesto como candidato a la Presidencia de la República, aunque nunca fue esa su aspiración, y fácilmente habría ganado frente al desgaste de la clase política. Si eso se hubiera dado, seguramente habríamos tenido una nueva era de desarrollo y progreso como el período que vivimos entre 1932 y 1979.

Sin embargo Dios tenía otro destino para Domingo Monterrosa: morir en la gloria del heroísmo, morir en el cumplimiento del deber, compartiendo con sus soldados hasta el dolor de la muerte en acción.
Monterrosa nació para vivir con gloria en la posteridad. Por más que sus enemigos intenten ensuciar su memoria, la verdad siempre se impone en Domingo Monterrosa Barrios.

No era su destino ser político, no era su destino la Presidencia de la República, su destino era ser soldado, ser el mejor soldado de la historia y convertirse en el modelo a seguir por las presentes y futuras generaciones de soldados en El Salvador y en el mundo. De hecho, se ha convertido en un referente necesario en la ciencia militar, especialmente en la formación de las Fuerzas Especiales.

El lema “Por la Patria y con Dios”, constituye un resumen perfecto de sus ideales: la entrega total a los ideales de la Patria como una vocación recibida de Dios desde el inicio de su exigencia, protegiendo al inocente y castigando con toda la fuerza y contundencia necesaria a los enemigos de la Nación.

La realidad nos muestra a nuestro Héroe en la plenitud de su dimensión militar y humana, un hombre que ha pasado a la posteridad como ejemplo a seguir y cuya memoria hay que respetar y resguardar.

¡Por la Patria y con Dios!

DOMINGO MONTERROSA BARRIOS: EL HÉROE

domingo_monterrosa_el_heroeDOMINGO MONTERROSA BARRIOS: EL HÉROE
Por Guido Miguel Castro

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Desde hace algún tiempo no escribo sobre mi Charly Monterrosa, pero no es porque había dejado de pensar y analizar su figura histórica dentro de nuestra gloriosa Fuerza Armada, sino porque he estado reflexionando sobre su faceta como Héroe del Ejército Salvadoreño (Héroe con mayúscula), no como un héroe, sino como El Héroe.

Todos los pueblos y las instituciones humanas necesitan exaltar las virtudes de aquellos que han sobrepasado el común denominador de los mortales. Necesitamos tener como modelos a seguir aquellos hombres que han sido capaces de trascender el anonimato y dedicaron toda su vida a algo tan simple como hacer las cosas bien, en orden y completas.

La vida militar se caracteriza por una exigencia superior a la vida de los civiles, pero dentro de estas exigencias, hay soldados que logran alcanzarlas en grado superlativo, más que por condiciones superiores, lo han logrado a fuerza de voluntad, de una voluntad férrea a toda prueba, que han superado el conformismo de simplemente pasar la prueba y luchan por hacerlo de manera lo más cercano a lo perfecto que puedan.

Domingo Monterrosa superó en primer lugar las condiciones de pobreza que a muchos los condena al conformismo de nacer y crecer sin ninguna aspiración. Salió del terruño en Berlín y llegó a graduarse de bachiller en uno de los mejores colegios de la época, el Liceo Salvadoreño.

Decidió, luego de una profunda reflexión, seguir la carrera de las armas en la gloriosa Escuela Militar “Capitán General Gerardo Barrios”. No era el cadete de mejor porte ni condición física, pero era el que más valor e hidalguía tenía. Desde que tomó su decisión empezó a amar su profesión, con un amor tan profundo que trascendió en amor Patrio, y conociendo el peligro que corría, nunca escatimó esfuerzo alguno en cumplir su deber como soldado, aún a costa de su propia vida. Le ofrecieron cargos de escritorio que lo alejarían de la primera línea de fuego, pero antes que Coronel él sabía que era soldado y por ningún cargo dejaría a sus soldados, a quienes amaba como a sus propios hijos, porque junto a ellos luchaba, sufría, lloraba, comía, se cansaba y los acompañaba al campo de batalla, al hospital o al cementerio.

Salió al encuentro de la muerte muchas veces, hasta que le tocó el turno de acompañarla. No le temía. Él había sumido no solo que como hombre debía morir algún día, sino que su muerte tenía que ser con honor, con gloria y en el cumplimiento del deber. Solo así puede ser la muerte del verdadero soldado.

Ese valor en enfrentar al enemigo y de enfrentar la muerte, solo puede hacerlo un héroe de su calibre.

Dentro de su formación militar buscó siempre la perfección, saber cada día más, ser el mejor en cada curso, superar sus propias limitaciones humanas, y de esa manera, poco a poco, se fue transformando en un ser fuera de lo normal, porque de esa manera podía exigir a sus subalternos, con quienes caminaba a la par, los animaba, les demostraba que no les exigía imposibles, y por eso sus soldados daban la vida por él y se enorgullecían de morir bajo su mando.

Monterrosa se ha convertido en el mejor referente de cualquier soldado, quizás en el modelo inalcanzable, pero es la referencia del auténtico soldado salvadoreño.

Domingo Monterrosa Barrios es el Héroe que nadie podrá expulsar del corazón de la Fuerza Armada. Podrán pretender borrar su nombre de las instalaciones militares, pero es imposible sacarlo de la mente y el alma de los oficiales que lo conocieron, que siguieron su ejemplo, que lucharon junto a él, ni de todos los nuevos oficiales que han conocido extasiados los relatos de sus acciones militares, del amor a su carrera militar y que sueñan con imitarlo.

Es el patriota por excelencia, el que nos ha demostrado que hay valores superiores a la fama y a las riquezas, y que vale la pena luchar por ellos. Murió pobre como lo hacen los verdaderos héroes, porque nunca tuvieron tiempo para ellos y se dedicaron solamente a cumplir su deber y a conducir a sus hombres solamente hacia la victoria, sin medias tintas.

Sus enemigos lo odian no solo por su capacidad operativa y táctica, por la contundencia de sus resultados y sus éxitos militares, sino, sobre todo, porque nunca podrán igualar su amor por la Patria ya que la historia ha comprobado que ellos actuando con odio de clases, solo buscaban los beneficios económicos del poder.

Domingo Monterrosa ha pasado a la gloria en la posteridad como el Héroe por excelencia, trazó el único camino que puede y debe seguir un soldado salvadoreño, y nos ha demostrado que el amor por la Patria pasa necesariamente por el sacrificio y el honor.

¡Viva Monterrosa por siempre en la memoria y el corazón de los verdaderos salvadoreños!

¡Por la Patria y con Dios!

¿Por qué Domingo Monterrosa muere pobre y los grandes líderes partidarios no saben qué hacer con sus fortunas?

¿Por qué Domingo Monterrosa muere pobre y los grandes líderes partidarios no saben qué hacer con sus fortunas?
Por Guido Miguel Castro

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Hace 30 años ofrendó su vida en el cumplimiento del deber y muchos inviernos han pasado pero las cosas no han cambiado mucho.

Se firmó una supuesta paz que solo inició una guerra más terrible, porque aquella en la que murió era ideológica, y la actual es una guerra social, pero los promotores de la misma son los mismos.

En aquel momento, los terroristas del FMLN exacerbaron los odios sociales alegando que existía injusticia y que unos pocos explotaban a las grandes mayorías populares. Ahora, los que entonces elevaban su voz denunciando la “injusticia social”, ahora son los nuevos burgueses que detentan el poder y que acumulan la riqueza estatal en detrimento de los pobres.

El funeral del ex terrorista Centeno fue una muestra de lo que es ahora la nueva oligarquía, cientos de camionetas full extras, del año y de todas las marcas de lujo, llenaban las instalaciones de los Funerales Modernos, para homenajear a un antiguo terrorista. Ahora los dineros del Estado, que deben servir para educación, salud y seguridad, le pagan los “gustos” a los antiguos terroristas que se dan el lujo de desconocer a sus antiguos combatientes.

El país está huérfano de un verdadero liderazgo, la clase política, que se aprovechó de la paz firmada por el gobierno de Crisitiani, solo piensan en sí misma, y el pueblo le sale sobrando.

Mucho se ha criticado a los gobiernos militares, pero si ponemos en la balanza los resultados de los gobiernos “democráticos” y de los gobiernos de 1931 a 1979, encontramos un balance positivo a favor de los segundos.

Verdaderas instituciones en favor de la gente como el IVU, el ISSS, el FSV y el IRA se contraponen a privatizaciones como las de las telecomunicaciones y negocios como el de ALBA PETRÓLEOS, que han desarrollado un ejército de nuevos ricos. Analicemos en base a resultados.

Los actuales y recien pasados gobernantes, solo pensaron en la clase social y económica que los había patrocinado para llegar al poder, es todo lo que les importa, el pueblo no les importa, cada ciudadano solo vale un voto para ellos, y por eso cada vez es menor la participación electoral.

El país necesita de líderes como Domingo Monterrosa Barrios, que pensaban primero en el cumplimiento del deber, y después o nunca, en el bienestar personal.

¿Por qué Domingo Monterrosa muere pobre y los grandes líderes partidarios no saben qué hacer con sus fortunas?
Sencillo, porque él cumplía con su deber y ellos buscan cómo valerse de su poder.

Domingo Monterrosa le causa molestia a la izquierda, porque saben que él era un verdadero soldado, un verdadero patriota, y ellos han demostrado que solo eran unos piratas que pretendían alcanzar el poder para aprovecharse en beneficio propio.
¿Qué han demostrado los dos gobiernos de izquierda? La misma corrupción e incapacidad de los gobiernos de la derecha. ¿Por qué? Porque les ha faltado patriotismo, disciplina y orden. No hay concepto de autoridad y la gente no les respeta.

La seguridad pública la han puesto en manos de incapaces y corruptos, y además, hicieron de la delincuencia un negocio, porque ven todo desde la óptica mercantilista, buscan un beneficio de cualquier situación y el pueblo les sale sobrando.

Desgraciadamente, pareciera que a la Fuerza Armada la han subyugado de tal manera, que ya no podemos esperar los liderazgos de antes como el de un General Martínez, un Osorio, un Chema Lemus, un Julión Rivera o un Domingo Monterrosa Barrios, de esos ya no se producen en nuestra Escuela Militar. Ahora se enseña la sumisión hasta del más incapaz de los gobernantes, como es el caso actual.
¿Hasta adonde llegará nuestra Patria? Estamos a merced de los delincuentes terroristas como en los años 80, y lo que es peor, con un gobierno permisivo que los protege y que entra en negociaciones con ellos como si se tratara de verdaderos héroes de la libertad.

Es necesario que el pueblo se pronuncie, por las redes sociales, por los medios de comunicación social, por la plaza pública, es necesario que haga oír su voz para que este estado de cosas no continúe así, o simplemente esperar el desarrollo de una guerra civil de pronóstico reservado.

Debemos hacer brillar nuevamente el honor que defendió y demostraron hombres como Domingo Monterrosa y todos los verdaderos héroes de la Fuerza Armada, que desde 1824, han demostrado que el Ejército vivirá mientras viva la República, o mejor dicho, la República sobrevivirá mientas viva el Ejército.

Por la Patria y con Dios.

A 30 AÑOS DE LA MUERTE HEROICA DEL TTE. CNEL. DOMINGO MONTERROSA BARRIOS

Si hubiera existido una bomba en el transmisor decomisado a la guerrilla, como falsamente lo han hecho creer los terroristas del FMLN, el Tte. Cnel. Domingo Monterrosa hubiera volado en pedazos, ya que iba sentado sobre él. Esta fue una versión que el terrorista Joaquín Villalobos y su grupo terrorista ha difundido desde entonces para adjudicarse el supuesto asesinato de Domingo Monterrosa Barrios.

A 30 AÑOS DE LA MUERTE HEROICA DEL TTE. CNEL. DOMINGO MONTERROSA BARRIOS
¡JURÓ CUMPLIR Y CUMPLIÓ!
Por Guido Miguel Castro
Corría el 23 de octubre de 1984, a finales de la época lluviosa y a mediados de la guerra contra la agresión comunista de los terroristas del FMLN en El Salvador. Era un día nublado en la parte norte de Morazán, en la población de Joateca. En ese lugar se encontraba instalado el puesto de mando de la Operación “Torola IV”, dirigida por el Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios, con el indicativo “Carlos”, entonces Comandante de la Tercera Brigada de Infantería, que ahora lleva orgullosamente su nombre. La operación militar estaba apoyada por diversas unidades militares, principalmente por el Batallón de Infantería de Reacción Inmediata “Atlacatl”, entonces comandado por el Tte. Cnel. Napoleón Herson Calito y el Mayor José Armando Azmitia Melara.

El día anterior, una patrulla del Atlacatl trabó combate con una unidad guerrillera que daba protección a la retaguardia del personal de la llamada “Radio Venceremos” de la guerrilla del ERP, quienes dejaron abandonado en la huida, un transmisor de esa radio clandestina, el cual fue trasladado de inmediato al puesto de mando del Ejército.

El Mayor Azmitia y el Cnel. Vasconcelo revisaron el transmisor, en la parte de atrás de la Iglesia de Joateca, en prevención de que se tratara de una bomba “caza bobos”, antes de ser trasladada a San Miguel, para ser presentado a la prensa nacional e internacional. No era la primera vez que los terroristas perdían estos trasmisores, y siempre los reponía con otros que tenían escondidos en diversos lugares mientras retransmitían desde Managua.

La operación estaba llegando a su final y ese día, el Teniente Coronel Domingo Monterrosa realizó acción cívica con la población rescatada de las garras terroristas, brindando atención médica, repartiendo víveres y brindando el consuelo espiritual con la celebración de la Santa Misa celebrada por el sacerdote católico Carlos René Guillén, auxiliado por su sacristán, Juan de Dios Andrade.

En horas de la tarde, llegaron a Joateca, para trasladar a nuestro héroe, el Sub-Teniente Piloto Aviador Mauricio Arturo Duarte Arévalo junto a su copiloto el Teniente Piloto Aviador Oscar Rafael Villegas Guevara y Arturo Armentori Aparicio Erazo. El UH-1H, como todos los que estaban de servicio en el conflicto, eran naves donadas por los Estados Unidos de los desechos de Vietnam, naves que ya habían cumplido su vida útil, pero nuestro Héroe, a pesar de saberlo, no escatimaba esfuerzos y riesgos en el cumplimiento del deber.

La demanda de traslado a Gotera y San Miguel era mucha, y la capacidad del helicóptero era limitada, alrededor de una tonelada de peso. En los dos primeros intentos no logró elevarse y hubo que reducir la carga, por lo que bajaron algunos de los pasajeros, entre ellos el Cnel. Vasconcellos y el asistente del Coronel Monterrosa. Aún no había llegado su hora.
Al tercer intento el pájaro tomó altura y realizó un giró a la izquierda. Segundos después se escuchó un gran estruendo y se observó un gran destello en el cielo.

Había ocurrido una explosión en la parte superior del aparato y al quedar destruido el rotor, el aparato se precipitó a tierra en una hondonada, dejando a su paso un rastro de fuego y los cuerpos de sus ocupantes esparcidos a lo largo del trayecto mortal de la nave, quedando atrapados en su interior solo los pilotos de la aeronave.

El Coronel Monterrosa estaba quemado totalmente en su parte derecha, el lado que nuestro héroe llevaba expuesto hacia el exterior del helicóptero, en otras palabras, el lado que quedó directamente en contacto con la combustión generada por la explosión y los efectos de la onda expansiva.

Si hubiera existido una bomba en el transmisor decomisado a la guerrilla, como falsamente lo han hecho creer los terroristas del FMLN, el Coronel Monterrosa hubiera volado en pedazos, ya que iba sentado sobre él. Esta fue una versión que el terrorista Joaquín Villalobos y su grupo terrorista ha difundido desde entonces para adjudicarse el supuesto asesinato de Domingo Monterrosa Barrios.

Villalobos y Monterrosa eran enemigos a muerte, y ningún mejor trofeo de guerra para el terrorista, que adjudicarse ese asesinato en un procedimiento de película como el que difundieron en el panfleto titulado “Mil y una historias de la Radio Venceremos” editada por los jesuitas de la UCA.

Dos días después del asesinato, un periodista del periódico español “El País” informó que “”””“El teniente coronel José Domingo Monterrosa de 43 años, considerado como el mejor estratega del Ejército salvadoreño, murió el martes al ser derribado por la guerrilla un helicóptero militar. La emisora rebelde Radio Venceremos informó que la emboscada corrió a cargo de unidades guerrilleras especiales, infiltradas en una zona que ocupaba el ejército. Varias ametralladoras concentraron su fuego contra el aparato cuando despegaba con jefes militares a bordo. Murieron 14 personas, entre ellas dos tenientes coroneles, dos mayores y tres subtenientes. El ejército atribuyó el hecho a fallos mecánicos, aunque no descartó que se hubiera producido por disparos de la guerrilla.

El ataque tuvo lugar a las 16:50 horas en las cercanías de Joateca, departamento de Morazán. El Teniente Coronel Monterrosa, era jefe de la III Brigada. Junto al Tte. Cnel. Art. DEM Domingo Monterrosa Barrios murieron heroicamente, ofrendando su vida por la patria, los siguientes héroes:
Tte. Cnel. Art. DEM Napoleón Herson Calito
Mayor Art. DEM José Armando Azmitia Melara
Mayor Inf. Nelson Alejandro Rivas
Sub-Tte. PA Mauricio Arturo Duarte Arévalo
Tte. Cdte. Piloto Oscar Rafael Villegas Guevara
Tte. Cdte. Piloto Arturo Armentori Aparicio Erazo
Soldado Art. Miguel Ángel Menjivar Guillén
Soldado Art. Manuel de Jesús Gómez Martínez
Sacerdote Carlos René Guillén
Sacristán Juan de Dios Andrade
Periodistas de COPREFA:
Sr. Joaquín Baltazar del Tránsito Reyes
Sr. René Mauricio Quintanilla
Sr. Juan Paulino Rivas
¡Murieron por la Patria!

Según la Orden General No. 4 del Ejército, de fecha 31 de octubre de 1984, el Tte. Cnel. De Art. DEM Domingo Monterrosa Barrios “causa baja por HABER FALLECIDO HEROICAMENTE EN ACTOS DEL SERVICIO, poniendo de manifiesto su alto espíritu de sacrificio en beneficio de la Patria.

Domingo Monterrosa nos deja la herencia de una vida consagrada al servicio a su País, al Ejército a quien amó como a su propia familia, no deja el ejemplo de una vida de sacrificio en la que no escatimó esfuerzo en el cumplimiento del deber.
La Patria actualmente exige el surgimiento de líderes como Monterrosa, sin embargo, estamos huérfanos de ello frente a la agresión del comunismo internacional, que bajo los ropajes de una supuesta democracia, sigue persiguiendo el antiguo objetivo de destruir a la República.

Los hijos de Monterrosa estamos en el deber de impedir que el trapo rojo del comunismo llegue a ondear en lugar del Pabellón Nacional por el que ofrendaron su vida miles de nuestros jefes, oficiales, clases y soldados.
¡¡¡¡¡Por la Patria y con Dios!!!!!!

DOMINGO MONTERROSA BARRIOS: HOMBRE, SOLDADO Y HÉROE

Domingo Monterrosa y el pueblo Salvadoreno

Domingo Monterrosa y el pueblo Salvadoreno

Domingo Monterrosa fue un hombre del pueblo, se superó con esfuerzo propio, abrazó y amó su carrera militar, murió por su Patria, fue un padre ejemplar y un ciudadano como no ha tenido nunca la República salvadoreña.

 

Por Guido Miguel Castro
Este día, el Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios habría cumplido 74 años de edad, y estoy seguro, gozaría de buena salud y quizás, el país tendría un líder en quien apoyarse en estos momentos de crisis.

Nació en cuna humilde el 4 de agosto de 1940 en la ciudad cafetalera de Berlín, en el departamento de Usulután. Mientras sus hermanos trabajaban para sacar adelante a la familia, tanto en los Estados Unidos como en la agricultura, él se dedicó a estudiar y con grandes sacrificios, se trasladó a San Salvador para graduarse en el Liceo Salvadoreño como Bachiller en ciencias y letras. Ingresó a la Escuela Militar y rápidamente se destacó entre los miembros de su promoción por su dedicación al estudio, su destreza física y su empeño, como reflejo por su amor a la carrera de las armas. Había nacido para ser militar, como un antiguo guerrero de raigambre, y la historia probó que entró al Ejército para cumplir al pie de la letra el juramento a la bandera que hiciera al inicio de su carrera, defenderla…”aún a costa de vuestra propia vida”.

Participó con honor en la Guerra contra Honduras evitando cualquier abuso por parte de la tropa confiada a su mando. Fundó el Batallón Aerotransportado en 1978, y en 1981, el Estado Mayor le confió la formación del mejor Batallón de Infantería de Reacción Inmediata de la historia militar salvadoreña, que tomó el nombre del héroe mítico precolombino, el Príncipe Atlacatl el joven, cuya figura aparece en el parche que distinguía a dicha unidad militar.
Su liderazgo contagió a sus hombres, tanto en la instrucción militar, cuando los llevaba al límite de la resistencia física, como en el combate directo, cuando luchaba a la par de ellos impartiendo órdenes en medio del fragor de los más cruentos combates. Parecía que había perdido el miedo, pero la verdad es que combatía con el cumplimiento del deber a toda costa como emblema y sabía que cualquier día se encontraría cara a cara con la muerte a la que mantenía muy ocupada despachándole bastantes terroristas.

Murió como hombre al cumplir con su deber de forma extraordinaria. En la antigüedad los pueblos creaban leyendas de sus héroes, dibujándolos como detentadores de grandes cualidades como fuerza, hidalguía, belleza, arrojo y valor. Domingo Monterrosa no necesitó de leyendas ni de sobredimensión de sus cualidades personales, porque él ya las había forjado y demostrado en la realidad. Los testigos todavía están vivos, tanto entre sus camaradas de armas como entre sus enemigos, y sobre todo en el pueblo que lo trató personalmente. Ello lo llevó a ganarse gratuitamente muchos detractores, pero eso nunca le quitó el sueño, se dedicó solamente a cumplir con su deber y nunca se ocupó de sí mismo. De hecho murió pobre, a sus hijos solo pudo heredarles su educación y el honor de ser su padre y de haberles enseñado a vivir con honestidad y cumpliendo con su deber.

Fue un hombre del pueblo, se superó con esfuerzo propio, abrazó y amó su carrera militar, murió por su Patria, fue un padre ejemplar y un ciudadano como no ha tenido nunca la República salvadoreña.

Fue un soldado a carta cabal, un modelo a seguir y fue un héroe porque cumplió con su deber de manera extraordinaria.

Su vida ha estado rodeada de la incomprensión generada por las mentiras sembradas por sus enemigos debido a las derrotas que les causó desde los inicios del conflicto armado.

La mejor prueba de la nobleza de su vida fue el impacto que causó su muerte de manera trágica en un accidente aéreo todavía no esclarecido. Estoy seguro que la historia le dará su sitial de honor en el altar de la prueba y que las futuras generaciones de ciudadanos y militares sabrán encontrar en él un modelo a seguir para reconstruir la Nación Salvadoreña con la que él siempre soñó y luchó.

Por la Patria y con Dios

Liderazgo Militar: Lecciones del TCnel. Domingo Monterrosa Barrios

domingo_monterrosa_liderzago¿Por qué los soldados que el TCnel. Domingo Monterrosa Barrios tenía bajo su mando, en el Batallón de Infantería de Reacción Inmediata Atlacatl (BIRIA) y la 3ª Brigada de Infantería en San Miguel, lo seguían y lo obedecían? ¿Por qué sus soldados eran capaces de hacer hasta el último sacrificio? La respuesta puede parecer simple, pero es compleja en su composición. De acuerdo a los expertos en el tema de liderazgo, los grandes líderes militares tienen cualidades que los hacen diferentes de los demás. Algunas de estas cualidades, características y virtudes eran visibles en el liderazgo ejercido por el TCnel. Monterrosa. En este artículo se abordan algunas ellas.

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Dar el Ejemplo.

El Tcnel. Domingo Monterrosa predicó al máximo un principio fundamental al momento de comandar unidades militares: Dar el ejemplo. Monterrosa pasaba la mayor parte del tiempo al lado de sus unidades durante operaciones militares que usualmente oscilaban entre 15 y 40 días. En estas él participó en combate directo con el enemigo. Se distinguió por dirigir a sus hombres desde la primera línea, lo cual también le permitía hacerse una idea en tiempo real de la situación de su adversario y del terreno. En la zona de combate, Monterrosa se trasladaba a través de veredas y quebradas con su grupo de mando (10 hombres) visitando las diferentes posiciones de su tropa quienes se sorprendían al ver al comandante a su lado combatiendo. Al hacer esto, Monterrosa asumió numerosos riesgos, pero le demostró a sus soldados que el riesgo era compartido no importando el rango militar. Él era fiel creyente que la presencia del comandante en el campo de batalla tenía una tremenda influencia en el estado emocional de sus soldados.

“El TCnel. Domingo Monterrosa, un hombre que siempre fue al frente con sus soldados…..”
José Napoleón Duarte, Presidente de El Salvador, 1984.

Proveer guía espiritual

El Tcnel. Domingo Monterrosa era una persona espiritual y con una gran vocación de servicio. El también entendía el valor que la fe religiosa tenía en sus tropas. Es así como la religión jugó un rol muy importante dentro y fuera de las zonas de combate. Monterrosa promovía la presencia de guías espirituales para todas aquellas actividades desarrolladas en las instalaciones militares (misas, bautizos, bodas) y en el campo de batalla con misas de campaña para la tropa combatiente. De allí el legendario lema del Batallón Atlacalt: “Por la Patria y con Dios”.

Fomentar la razón de la lucha

Es importante resaltar que al inicio de las operaciones militares, el TCnel. Domingo Monterrosa dedicaba el tiempo necesario para explicar a sus subordinados la causa de la lucha. Su guía siempre fue la misión de la Fuerza Armada, sustraída de la Constitución de la República de El Salvador. Monterrosa también resaltaba en ellos el rechazo a un régimen totalitario comunista que fomentaba el odio de clases sociales, la destrucción de la infraestructura, la parálisis de la economía, la muerte, el pillaje y la delincuencia en el territorio salvadoreño.

Preparar y desarrollar el espíritu combativo de los soldados

El adiestramiento militar, físico, y una organización adecuada para enfrentar al enemigo, eran para Monterrosa los pilares fundamentales que inspiraban confianza y destreza en sus soldados en el campo de batalla. El adiestramiento físico era de mucho rigor. En muchas oportunidades fue él quien lideraba las numerosas columnas de soldados que salían a las calles a trotar. Monterrosa también se preocupó porque sus oficiales y soldados estuvieran bajo una constante capacitación en el uso de las armas y técnicas en la guerra de contra-insurgencia. Vale la pena resaltar que el Batallón Atlacatl fue una de las primeras unidades militares en El Salvador en realizar operaciones helitransportadas, dándole una nueva dimensión al combate.

Cuidar y atender a la tropa

Otro factor, no menos determinante, en el liderazgo del TCnel. Domingo Monterrosa Barrios fue la constante preocupación por sus subalternos. Los soldados que combatieron bajo el mando de Monterrosa se refieren a él como un padre porque fue su guía en todas las ocasiones. Lo que más les impactó fueron las constantes visitas que él hiciera a los heridos en el Hospital Militar, actividades que eran amenizadas por mariachis y cómicos, quienes brindaban un momento de alegría y distracción a los heridos en recuperación. Mes a mes no faltaban las visitas del TCnel. Monterrosa con alimentos, según recuerdan muchos de sus soldados ingresados en el hospital. Monterrosa realmente se preocupaba por la pronta rehabilitación de los heridos que recibían tratamientos médicos en El Salvador y en el exterior. En las zonas de combate también velaba porque al soldado no le faltara agua, alimentos y munición. Él no quería que estos fueran problemas al momento de cumplir con su misión.

 Celebrar los triunfos y fomentar la camaradería

Cuando las unidades militares retornaban a su sede, el TCnel. Monterrosa organizaba fiestas para sus soldados y los mismos eran recibidos como héroes, fomentando así la cohesión entre la tropa. En muchas ocasiones Monterrosa aconsejó a sus guerreros: “Ustedes deben de cuidarse y quererse como hermanos que son, no abandonar a su compañero herido o muerto en el combate. Ser aguerridos contra el enemigo y respetar a nuestros hermanos campesinos”. También premiaba y resaltaba en la Plaza de Armas las acciones heróicas de sus soldados o indios Atlacatl, como ellos se hacían llamar.

No se puede obviar que en el campo de batalla hubo muertos, heridos y en ocasiones fracasos tácticos, pero el liderazgo del TCnel. Domingo Monterrosa Barrios fue único. Fue ese liderazgo – acompañado de la sabia guía de su equipo de trabajo y asesores – el que facilitó realizar continuos ajustes y recomposición de las unidades para enfrentar con éxito a su adversario. El liderazgo de Monterrosa fue también el que elevó la moral combativa de sus subordinados, creando estructuras sólidas de oficiales y tropa muy competentes. Su ingenio fue el que lo llevó a crear tácticas veloces de alto volúmen de fuego que provocaron un tremendo efecto psicológico en el enemigo, a tal grado que en muchas ocasiones este último evadía el combate o huía en forma desorganizada.

Estas lecciones son las que deben perdurar en el tiempo y son dignas de estudios para todos aquellos amantes de la historia y liderazgo militar.

A 29 AÑOS DE LA MUERTE DE UN HÉROE

domingo monterrosaPor Guido Miguel Castro

Este 23 de octubre de 2013 conmemoramos el 29º aniversario de la muerte del Tte. Cnel. Domingo Monterrosa Barrios junto al resto de Héroes de Joateca.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, la guerra ha terminado y ha iniciado una guerra social quizás peor que la que combatió nuestro Héroe, y nuestro querido El Salvador, hoy más que nunca, necesita de líderes que como él, sean capaces de conducir a la Patria por los derroteros de la paz y la armonía social.

Domingo Monterrosa vivió su vida como hombre y como profesional de las armas de manera honorable: nunca se enriqueció ilícitamente, nunca abusó del poder que administraba y siempre cumplió con su deber hasta la entrega plena de su vida.

Juró cumplir y cumplió, no escatimó esfuerzos por su País y le entregó lo único que tenía: su propia vida.

Fue leal a su Patria, a la Institución Armada y a las tropas que tuvo bajo su mando. Comía, dormía, sufría, corría, se cansaba, arriesgaba y lloraba junto a sus soldados.

Nunca traicionó sus ideales, nunca dio un paso atrás, nunca escatimó esfuerzos para cumplir con su deber y sacrificó hasta su vida personal para ser un verdadero soldado salvadoreño.

Hasta en sus breves momentos de descanso pensaba en la forma en cumplir a cabalidad con su deber. Cumplió con sus misiones al pie de la letra y cuando ordenaba demostraba a sus hombres que era capaz de esforzarse más allá de lo que les exigía.

Fue honrado hasta el centavo, nunca tomó para sí más de lo que le correspondía. Vivió pobremente y murió pobremente porque lo material

no le importaba, porque era un hombre trascendente y por eso ha pasado a la historia como un héroe y este País todavía está en deuda con él porque todavía no se le ha ubicado en el sitial de honor que le corresponde.

Pero el mejor homenaje que podemos darle es imitar su ejemplo, convirtiéndonos todos en verdaderos soldados de nuestra Patria, sea cual fuere la trinchera en la que Dios nos ha colocado.

Cumplir con nuestro deber para con nuestra familia, con nuestro trabajo, con nuestro País y con Dios.

“Por la Patria y con Dios” resumen su estilo de vida. Hombre creyente y temeroso de Dios y a la vez un verdadero Patriota, un Prócer moderno.

Ojalá y entre la nuevas huestes de oficiales y soldados surjan nuevos Domingo Monterrosa, nuevos “Carlos” que sepan conducir las riendas de la Institución Armada por los caminos del patriotismo y del honor.

Llegue hasta el cielo este homenaje a nuestro Héroe, rogándole a Dios que le otorgue, junto a todos los Héroes de Joateca, el sitio que desde la eternidad les fue preparado en el cielo.

Por la Patria y con Dios

HÉROES

Heroes_Monterrosa_El_SalvadorSon nuestros héroes, mochila al hombro, fusil en ristre, munición al cinto, agilidad felina, valor de paladín.

El blog de Domingo Monterrosa no es responsable de la opinión de sus colaboradores y los comentarios de sus visitantes.

Héroes, hombres sencillos, humildes, hijos de la tierra; héroes, simiente de Atlacatl, Atonal, Bracamonte, Belloso, Barrios, Arce, Monterrosa, Calito, Azmitia y de los soldados desconocidos; héroes, personificación de aquellos que se unieron a la tierra en acción de combate, fundiéndose en un abrazo; héroes, reivindicadores de aquellos que no tuvieron ni si quiera la gloria de un funeral digno.

Manos encallecidas, cuerpos fibrosos, articulaciones de acero, pies de gacela, ojos de halcón, oído de ciervo, corazón de padre…

Se funden en el camuflaje de la floresta, se vuelven aire, tierra, agua y fuego, los cuatro elementos se unifican y se manifiestan en el combate.

Son nuestros héroes, mochila al hombro, fusil en ristre, munición al cinto, agilidad felina, valor de paladín.

Los primeros en el combate, los últimos en la retirada, los primeros en el sacrificio, los últimos en la queja, los primeros en el sacrificio, los últimos en la gloria.

Su alma llena de ideales, ignoran el frío, el hambre, el dolor, el desvelo, la sed, prestos a cumplir la misión a toda costa.

Aguerridos en la batalla, certeros en el disparo, impávidos ante la muerte, nervios de acero, sigilo en el avance, preciso en la ubicación, paciente en la emboscada.

Amantes de la Patria, respetuosos de la Ley, defensores de la República.

“El Ejército vivirá mientras viva la República” es la consigna dada por nuestro Fundador.

Soldados de la Patria, Héroes anónimos, son las piedras que se esconden en los cimientos del edificio de la República, que pasan sin notarse, pero es en ellos donde reside la estabilidad de la Nación.

Humildes como las ramas del árbol, se mueven con el viento sin romperse, sostienen sus mejores frutos y al final, en silencio, son quemados al fuego.

Grande será su recompensa en la eternidad del cielo, ninguno quedará sin la corona de la gloria, sin la corona del heroísmo, sin los laureles de los héroes.

Dios los acoge en su Reino, con los brazos abiertos, “Venid hijos míos, a recibir la corona de la gloria, venid obrero bueno y fiel, entrad y cenad junto a Mí, porque vuestro sacrificio ha sido grande y el premio es mayor”.

Desgraciadamente ni los políticos, ni los potentados saben reconocer el papel de los héroes, gozan de los beneficios de su sacrificio, pero los dejan a merced de la fatalidad de su destino.

Me he encontrado héroes pasando hambre, enfermos, sin esperanza en el futuro, cansados de luchar por lo que en justicia les corresponde. Los he visto llorar por la Patria, llenos de ira cuando alguien habla en mal de El Salvador “¿Quién es este hijueputa para hablar de mi Patria? ¡¡¡¡ Si nunca se mojó el culo echando verga en el monte!!!!”…

Pero la historia sabrá juzgarlos, la historia les dará su justo lugar en el Altar de la Patria. Un día, las futuras generaciones les rendirán homenaje, colocarán sus nombres en letras de oro, y cada uno tendrá una estrella en el cielo inmortalizando su nombre para la eternidad.

Si tú, hermano soldado, estás leyendo éstas líneas, y en alguna ocasión lo distes todo en el campo de batalla, si alguna vez llorastes por el camarada herido o muerto en combate, si alguna vez fuiste herido, o te amputaron una parte de tu cuerpo, si sentistes el rigor del combate y cristes que no saldrías vivo, pero lo distes todo de ti para salir adelante y salvar a tu unidad, entonces este artículo es para Ti, Héroe Nacional, ¡Gracias camarada! ¡Gracias! Porque gracias a Ti podemos escribir estas palabras, podemos caminar libremente por las veredas de nuestra patria y seguir luchando la guerra que tú iniciastes, con el mismo ardor y valor.

Por la sangre que derramastes juramos, por la Patria, ¡Vencer o Morir!

Por la Patria y con Dios

 

Sgto. Guido Miguel Castro

LA MARCHA DEL COMANDO

Bandera-_El_SalvadorLos comandos tenian rostros curtidos por el sol y el sufrimiento. Iban formados disciplinadamente en escalones de acuerdo a la asociación en la que están organizados

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Hace algunos días encontré a una manifestación de veteranos de la Fuerza Armada marchando sobre el Paseo General Escalón, dirigiéndose posteriormente por la 79 Avenida Sur hacia la Zona Rosa a presionar a los diputados que realizaban una confortable reunión en el Hotel Sheraton, antes Hotel Presidente, ubicado frente al Monumento a la Revolución que en 1948 protagonizó la Fuerza Armada para alcanzar muchas conquistas sociales a favor del pueblo salvadoreño.

Los comandos tenian rostros curtidos por el sol y el sufrimiento. Iban formados disciplinadamente en escalones de acuerdo a la asociación en la que están organizados.

Usaban algunas de las prendas con las que un día se uniformaron para defender a su Patria: botas, boinas, gorras, camisas de camuflaje, camisetas de sus unidades militares. Los comandos cantaban las viejas canciones del trote y repetían frases de desafío a un gobierno que no ha cumplido las promesas que desde hace 20 años les vienen haciendo.

Son veteranos de más de 50 años, que dieron sus mejores años en la defensa de la Patria, que gracias a su sacrificio ahora podemos gozar de cierto grado de libertad, que no tendríamos si los terroristas hubieran llegado al poder en aquel tiempo.

La PNC los custodiaba, con respeto y temor, porque saben del potencial bélico de estos comandos, entrenados por los mejores comandos y estrategas militares del mundo, entre ellos el Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios. Son militares que lograron frenar el impulso de la ofensiva terrorista en El Salvador. Son hombres que lo dejaron todo: tierras, familia, ganados, estudios, proyectos, trabajo, por atender el llamado de una Patria herida y amenazada, mientras otros la destruían o huían a la comodidad del autoexilio o el anonimato.

Por un lado el Presidente de la República y sus funcionarios más cercanos los descalifican y los desprecian, sin pensar que si están gozando de las mieles del poder, es porque hace 20 años, sesenta mil hombres defendían la institucionalidad del país; y por otra parte, los diputados de la Asamblea Legislativa le dan largas a la ley que establecerá de manera obligatoria los beneficios de nuestros compañeros y amigos de armas.

Si el gobierno redujera los gastos suntuarios como viajes, carros de lujo, asesores innecesarios, y creara programas de vivienda, salud, educación y financiamiento para los veteranos en las instituciones de carácter social del gobierno, tendría un grave problema menos y nuestros comandos tendrías la merecida recompensa a sus esfuerzos y sacrificios.

En todas las naciones desarrolladas, los veteranos de guerra son tratados con dignidad, hasta para cuando fallecen, existen cementerios dignos, como el de Arlington en Virginia, Estados Unidos, y reciben su pensión puntualmente, aunque se encuentren en el más lejano rincón del mundo.

Los veteranos de guerra son personas, que sufren, que ríen, que lloran, que tienen hambre y sed, aunque hayan aprendido a dominar el dolor en combate. Son personas con familias, que ahora están sufriendo secuelas de la guerra o enfermedades propias de la vejez. Y ahora, ¿quién vela por ellos después que cumplieron al pie de la letra con su juramento a la bandera?

Es solo una cuestión de justicia, de equidad, de dar a cada quien lo que le corresponde, de alcanzar el Bien Común, que es el objeto principal del Estado.

Desde lo más profundo del corazón de la tierra cuscatleca resuena la voz de nuestros antepasados, de Atlacatl, de Atonal, de Barrios, de Belloso, de Bracamonte, de los Héroes de Joateca, de todos los caídos en combate, exigiendo a los actuales gobernantes que resuelvan este asunto a la brevedad posible.

Un día la historia reconocerá la valentía de nuestros guerreros y la dimensión de su aporte a la libertad y al desarrollo de la Nación.

Por la Patria y con Dios.

 

Sgto. Guido Miguel Castro

EL PAYASO (VILLALOBOS) QUE PRETENDIÓ SER EL VERDUGO DE MI CHARLY MONTERROSA

morazan-elsalvadorEl blog de Domingo Monterrosa no es responsable de la opinión de sus colaboradores y los comentarios de sus visitantes.

La literatura desarrollada por la pluma de los terroristas del FMLN, ha pretendido vender la idea que Joaquín Villalobos, dirigente del ERP luego de asesinar al poeta Roque Dalton, ideó un plan perfecto para asesinar al Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios y que culminó en la tragedia del 23 de octubre de 1984 en Joateca.

En resumen dicho cuento afirma que Villalobos le mandó poner una trampa caza bobos a mi Charly en la carcasa de un transmisor de radio, y que por su obsesión por destruir la ridícula “Radio Venceremos”, se llevaría el artilugio en su helicóptero y a cierta altura se accionaría un dispositivo barométrico y estallaría en mil pedazos.

Es estúpido quien piensa que un militar tan experimentado como Domingo Monterrosa no habría tomado sus precauciones antes de llevarse cualquier aparato capturado al enemigo, pero ante la oscuridad de los hechos, el payaso de Villalobos quiso sacar ventaja quién lo iba a contradecir, ¿los verdaderos asesinos? Por supuesto que no, entonces aplicó el viejo adagio: en río revuelto, ganancia de pescadores.

Pero ¿quién es este personaje de circo barato que gracias a sus negociaciones oscuras ahora se las da de gran analista y académico de la Universidad de Oxford?

En el libro “Héroes bajo sospecha” de Geovani Galeass, un ex guerrillero, encontramos la verdadera personalidad de este psicópata que llevó tanto luto y dolor a la familia salvadoreña, y que ahora, luego de realizar negocios sucios con gobiernos y organismos internacionales, goza de las mieles del placer y seguramente, de los millones que lograron al secuestras empresarios en los años 70.

Villalobos se graduó de bachiller del Liceo Salvadoreño y comenzó una carrera universitaria que nunca terminó. Era miembro de la juventud del PDC, que en los años sesenta y setenta eran más cercanos a los terroristas que a sus propios dirigentes partidarios.

Ingresó al naciente ERP a principios de los años ’70 con ambiciones bien claras: eliminar a quien fuere necesario para alcanzar sus ambiciones de poder, es literalmente un maquiavélico, para quien, el principio de “el fin justifica los medios” es una verdad que rige su vida.

Siempre vio de menos a sus compañeros terroristas, porque la mayoría eran de extracción popular y él se consideraba socialmente superior. Galeas lo define, en su jerga comunista, como un “pequeño burgués”, que gustaba vestir bien, comer y beber bien, y vivir con las guerrilleras que quería hacer sus amantes y a quienes promovía inmediatamente en su organización terrorista.

A la primera oportunidad, logró la eliminación física del poeta Roque Dalton García, quien tenía no solo mayor edad y madurez, sino también más inteligencia, formación, carácter y ascendencia personal sobre los grandes líderes del terrorismo en Cuba, que en ese momento histórico, junto a Moscú y Pekín, constituían las mecas del comunismo y el terrorismo internacional. De hecho, Roque Dalton era muy cercano a Fidel Castro, lo que le había granjeado muchas enemistades en Cuba.

Acusó a Dalton de ser un agente de la CIA (el león juzga por su condición, o mejor dicho, el ladrón juzga por su condición) y lo condenó a muerte en un circo que simuló una especie de “tribunal revolucionario” luego de mantenerlo prisionero en una de las casas de seguridad que mantenían antes, durante y después de la guerra.

Lo asesinaron como un perro en la lava de la erupción de 1917 entre Quezaltepeque y San Juan Opico, ahí se lo comieron los perros callejeros y los zopilotes.

Una vez consolidada su posición de poder, no dudó nunca en eliminar a quien consideró un obstáculo a sus ambiciones personales, secuestró, cobró rescates y entregó cadáveres de los secuestrados, llevó el sufrimiento y la muerte a los sectores más pobres del país, a quienes obligaba a prestarle colaboración so pena de ser asesinados acusados de colaborar con el Ejército.

Fidel Castro lo obligó a unirse en una sola organización, el FMLN, junto a las otras 4 organizaciones terroristas. Era un macho sin dueño y a la hora de las negociaciones de paz él negoció con quien quiso o con quienes siempre había negociado: los misiles SAM-7 y el aumento de 3 puntos en el IVA fueron algunas de sus cartas de cambio que ahora le permiten escibir y hablar como un académico de Oxford cuando no es más que un vulgar terrorista, secuestrador y asesino.

Con estos antecedentes personales, expuestos por sus propios compañeros, no dudamos en afirmar que Villalobos es un farsante al pretender abrogarse la eliminación física de nuestro querido Domingo Monterrosa y sus compañeros héroes de Joateca.

De los que sí puede jactarse es del asesinato de varios alcaldes del PDC en la zona oriental del país, de miles de niños muertos o mutilados por las minas terrorista, del asesinato de decenas de soldados en licencia o de sus familiares, de todo eso sí se puede jactar el payaso de circo barato, con el perdón de los honorables payasos, hasta de los jayanes, que divierten a nuestro pueblo en sus humildes carpas.

Domingo Monterrosa fue asesinado, pero no por este payaso, pero murió con el orgullo de morir luchando de cara a los terroristas, no atrás de un escritorio con las botas virgas, sino con las botas bien enlodadas en los caminos que llevaron a la paz y a la libertad a nuestro pueblo.

Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro