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EL DÍA DEL SOLDADO

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Por Guido Miguel Castro

El 7 de mayo de 1824, la Legión de la Libertad, comandada por el General Manuel José Arce, se organizaba como el embrión de lo que ahora conocemos como la Fuerza Armada de El Salvador.

Esta fecha se instituyó como la fiesta del Soldado Salvadoreño, para rememorar el papel que estos héroes anónimos han jugado en la construcción de la República, desde el recluta recién juramentado hasta el General de División. Todos, sin distinción, han jurado defender a la Patria, aun a costa de sus propias vidas, y muchos lo han hecho, muchos de forma heroica como el Teniente Coronel Domingo Monterrosa, quien además vivió su carrera militar con honor e hidalguía.

El honor de portar el uniforme del soldado nacional no lo pueden experimentar todos los ciudadanos, pero quienes lo hacen deben considerarse privilegiados porque son la continuidad de ese ideal original del General Arce, quien llegó a afirmar “El Ejército vivirá mientras viva la República”, en el ánimo de considerar a la institución armada como la garante de la institucionalidad democrática de El Salvador, como el ojo avizor de un pueblo que poco puede hacer en un momento dado contra el poder político, que muchas veces abusa y privilegia a unos pocos.

El soldado salvadoreño ha escrito páginas heroicas en la historia de la República, su sangre ha regado la tierra salvadoreña en defensa de los intereses nacionales, tanto de enemigos extranjeros como de agresiones internas, el soldado salvadoreño ha ocupado siempre la primera línea de fuego, en la retaguardia, escondidos y aprovechados, están los políticos que al final disfrutan de los beneficios que el soldado ha logrado con el sacrificio de su vida y de su integridad física.

Nadie puede negar que el actual proceso democrático lo inició la Fuerza Armada, tan criticada y tan vilipendiada por aquellos que ahora gozan de los dineros públicos y del poder político, sin embargo, el soldado regresó a sus guarniciones militares o pasó a la vida civil de forma incógnita, sin beneficios, a comenzar de nuevo, su sacrificio benefició a otros menos a él. De esa manera, veinte años después, observamos a los veteranos de guerra luchando por beneficios mínimos que ahora los políticos dicen no saber de adonde tomar, y los califican de revoltosos, pero cuando las balas silbaban, todos se escudaban tras las unidades de combate de la Fuerza Armada.

El soldado salvadoreño es por regla general, con honorables excepciones, de origen humilde, eran de manos encallecidas y pieles curtidas por el sol las madres que reclamaban los cuerpos de sus hijos caídos en combate, eran familias sencillas las que acompañan a nuestros soldados en los cuarteles los días de visita, muchas veces analfabetas o de baja formación académica, su paso por la Fuerza Armada implica no solo la formación en las artes de la guerra, sino también cierto de nivel de alfabetización o el aprendizaje de una oficio que les permita ganarse la vida honradamente al volver a la vida civil.

Pero lo esencial del soldado salvadoreño es su disposición a defender los intereses patrios, aún con la ofrenda de la propia vida, sin esperar a cambio ni siquiera el reconocimiento de su sacrificio. Su interés es servir a la Patria, un concepto que para muchos no significa nada, pero para el soldado salvadoreño lo es todo.

Vaya nuestro recuerdo y nuestro homenaje a todos los soldados que a lo largo de 190 años han ofrendado su vida, su sangre, su sudor, sus lágrimas y su valor para permitirnos a los salvadoreños de todos los tiempos vivir en libertad.

El ERP ESTUVO A PUNTO DE SER ELIMINADO POR EL ATLACATL

domingo monterrosa

El campamento terrorista ubicado en el Cerro El Colorado, donde funcionaba la Comandancia General del ERP, fue desbaratada por el Batallón Atlacatl, durante la operación de limpieza del norte de Morazan, informa el Cnel. Domingo Monterrosa.

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El Batallón de Infanteria de Reacción Inmediata Atlacatl (BIRIA) fue en definitiva la unidad anti-subversiva pionera de El Salvador que puso en jaque a organizaciones terroristas como el Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP). Sus duros inicios a principios de 1981 por falta de adiestramiento se vieron prontamente superados con la incorporación de dos equipos de asesores militares norteamericanos del Séptimo Grupo de Fuerzas Especiales a mediados de 1981. La mística y el coraje en combate inyectado por sus oficiales y en especial por su comandante, el TCnel. Domingo Monterrosa o “Carlos”, fueron el eje principal que permitió el desarrollo de los valientes guerreros de esta gloriosa unidad de combate. El BIRIA fue, en palabras del capitán Abraham Marin, “el mazo que aplasto a la subversión en muchas operaciones”.

Las organizaciones terroristas como el ERP, temían y a la vez respetaban al BIRI Atlacatl, a tal grado que llegaron a calificarla como la unidad más efectiva de la Fuerza Armada. Según uno de los comandantes de dichas agrupaciones, el BIRI Atlacatl era un adversario formidable por su capacidad de reacción bajo fuego, trato humano a la población civil y disciplina de las pequeñas unidades tácticas.

La efectividad, heroísmo y liderazgo del BIRIA y su comandante quedo plasmado en una nota periodística publicada por el periódico La Prensa Gráfica en junio de 1983 cuando esta unidad estuvo a punto de aniquilar la Comandancia General del ERP.

Desbaratan Mayor Campamento del ERP

El campamento terrorista ubicado en el Cerro El Colorado, donde funcionaba la Comandancia General del ERP, fue desbaratada por el Batallón Atlacatl, durante la operación de limpieza del norte de Morazan, informa el Cnel. Domingo Monterrosa.

Dijo el jefe militar en resumen, que después de las acciones libradas en los campamentos Agua Blanca, El Limón, Planes del Zapotal y Cerro El Colorado, las fuerzas del gobierno dieron muerte a cuarenta combatientes de la subversión y decomisaron un lote de lanza-cohetes LAW, de fabricación norteamericana, posiblemente de los que fueran incautados al ejercito de los Estados Unidos en Vietnam y que se capturo a una mujer como de treinta y seis anos de edad, militante de las organizaciones clandestinas, que combatía al lado de los extremistas.

Al referirse al nuevamente desmantelamiento del campamento del Cerro Colorado, afirmó que allí se encontraban los principales dirigentes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), y qué no se sabia que suerte habían corrido, porque si murieron luchando no se podía establecer por no tener documentación los caídos y porque también cabía posibilidad de que hayan logrado huir del lugar, ante el embate de los efectivos del batallón de containsurgencia a su mando.

Dijo también, que si algo había quedado bien claro una vez mas, durante las operaciones de Morazán. Además de la profesionalidad, es la valentía y heroísmo de todos y cada uno de los efectivos del Batallón Atlacatl.

Gracias a su coraje y patriotismo, dijo, “pudimos llegar al propio corazón de la subversión, la Brigada “Rafael Arce Zablah” considerada lo máximo que tenia el FMLN en toda esa zona del departamento de Morazán. Esto es muy importante, aclaró, porque las agrupaciones extremistas siempre han estado pregonando la invencibilidad de esa brigada y la inasequibilidad para la Fuerza Armada del campamento del Cerro El Colorado.

Es por eso que después de analizar los resultados de la presente campana de limpieza, los expertos militares sostienen que esté ha sido uno de los más contundentes golpes que se ha inferido a las organizaciones clandestinas, manifestó el Cnel. Monterrosa. No obstante los éxitos hasta hoy obtenidos, afirmó, se continuará con los planes de contrainsurgencia que llevan a cabo unidades de la región, combinadas con el Batallón Atacatl.

MONTERROSA NO ESTUVO EN EL MOZOTE

No menos de diez asesores militares (norteamericanos) trabajaban en aquel entonces con el Batallón Atlacatl. De acuerdo con uno de ellos, unos días después de la “masacre” habían telefoneado a la base del Atlacatl en la Libertad “Llamaron y pidieron hablar con Domingo Monterrosa, querían conversar con él acerca de algo que había pasado (en el caserio Mozote) durante el operativo”.

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Los terroristas del FMLN siempre guardaron un odio irracional contra el Tte. Cnel. Domingo Monterrosa Barrios por su liderazgo, por su eficiencia y por su carisma como militar, el cual lo transmitía a las tropas que dirigía.

A raíz de la operación “Rescate de Morazán” o tambien conocida como “Operacion Rescate”, realizada a principios de diciembre de 1981, dirigida por el Coronel Flores, Comandante de la Tercera Brigada de Infantería, en la que participó el recién creado Batallón Atlacatl, la izquierda comunista (FMLN) y maoísta (ERP), iniciaron una campaña de mentiras y descrédito contra el Ejército, con el fin de, en ese momento, impedir que se aprobara la certificación que permitiría el aumento de la ayuda militar norteamericana con la llegada de Ronald Reagan al poder.

A raíz del operativo y el enfrentamiento en el Mozote, en el que la guerrilla se escudó en la población civil que mantenían retenidos como “masas” y que les servían para alimentarlos y servir de mensajeros y mil usos, empezaron a magnificar los hechos presentándolo como una “matanza” realizada por el nuevo Batallón que ya sabían, sería su peor azote durante la guerra.

Uno de estos terroristas, el venezolano Carlos Henríquez Consalvi, encargado de la llamada Radio Venceremos, ahora ha creado una ONG llamada Museo de la Palabra y de la Imagen, desde la cual editó un libro titulado “Luciérnagas del Mozote”, en el que incluye un resumen de un reportaje del periodita norteamericano Mark Danner, en el cual vuelve a confirmar que la gran mayoría de los cadáveres encontrados, tal como lo afirma la Comisión de la verdad eran de niños, es razonable que un Batallón de Reacción Inmediata como el Atlacatl trabara combate contra más de cien niños del Mozote?, y por otra parte, en una comunidad de 24 casas podían vivir 128 niños?

Resulta indudable que los cadáveres fueron colocados en el lugar para después traer corresponsales extranjeros y lanzar en periódicos norteamericanos, precisamente en dos de los periódicos más influyentes en la política norteamericana, un cuento construido con cadáveres de niños que presentaran al ejército salvadoreño como masacrador de menores de edad, algo que que ni antes ni después del Mozote se repitió nunca, en momentos en que se discutía la aprobación de ayuda militar y económica a El Salvador.

Con respecto a nuestro héroe, el periodista se refiere al Cnel. Monterrosa en los siguientes términos: “El Coronel Monterrosa , que en ese momento era el comandante de campo más célebre del Ejército salvadoreño, estaba obsesionado con la Radio Venceremos”, de hecho, la persiguió durante toda su vida sacándola constantemente del aire, pero por su naturaleza, los terroristas lograban sustituir los componentes y seguían transmitiendo, convirtiendo la tal emisora en una especie de heroína de la guerra.

Afirma dicho periodista que “Monterrosa se había graduado en 1963. En los archivos aparece en el cuarto legal de excelencia (¿?), en una promoción de diecinueve. Como testimonio del respeto que inspiraba, aún hoy muchos oficiales lo recuerdan como el número uno en todo. En la Escuela Militar fue desde el principio una persona magnética y carismática. Pequeño, con el rostro simple y nariz de campesino, caminaba con un paso largo y rígido, lo que le convertía en una figura poco marcial distingible de lejos. El general Adolfo Blandón, quien cursaba su último año en la Escuela Militar cuando Monterrosa llegó al primer lugar, recuerda “Se colocó inmediatamente como el mejor de su clase; tenía los promedios más altos en los estudios, una excepcional condición física y conocimiento de los conceptos de la guerra”- Por supuesto, tal prestigio entre sus colegas lo convertían en una figura “presidenciable”. Monterrosa era, para Blandón “la excepción”, un salvadoreño cien por ciento soldado, un lider natural, un hombre de armas nacido como tal. Un militar nato con la rara aptitud de inculcar lealtad a sus hombre”.

En el escenario de la Operación Rescate de Morazán, el periodista sitúa a mi Charly en el inicio cuando en la ciudad de Perquín entregó un listado a los oficiales que dirigirían el operativo para que ubicaran a 10 hombres que servirían de guías, conocidos en el caló militar como “chaneques”, para orientar a las fuerzas en el terreno poco conocido por las unidades participantes.

El periodista traslada testimonios de supuestos testigos, proporcionados por la misma guerrilla, entre ellos una especie de “guía”, ya que su visita al lugar fue coordinado por el FMLN meses después de la Operación.

Sin embargo, más adelante relata: “…no menos de diez asesores militares (norteamericanos) trabajaban en aquel entonces con el Batallón Atlacatl. De acuerdo con uno de ellos, unos días después de la “masacre” habían telefoneado a la base del Atlacatl en la Libertad “Llamaron y pidieron hablar con Domingo Monterrosa, querían conversar con él acerca de algo que había pasado durante el operativo”, me relató el asesor.

En otras palabras, los asesores gringos se dieron cuenta que había pasado algo porque estaban en el puesto de mando de Oscicala y Monterrosa no había estado en esa ocasión en el teatro de operaciones…

Continúa diciendo: “Pero Monterrosa subió a su helicoptero y dijo: “Si quieren hablar conmigo, estaré allá con mis tropas” y agregó: “si voy y dejoque hablen de esto, nunca podré hacer que alguien vaya al frente de batalla y pelee por mi otra vez”. A continuación, subió a su helicóptero y despegó de regreso a Morazán”

Evidentemente el Coronel Monterrosa se dirigió a levantar la moral de la tropa porque la campaña de desprestigio había comenzado.
Fuentes dignas de crédito afirman que mi Charly Monterrosa fue sacado por dos días del escenario del operativo, y regresó cuando los hechos del Mozote habían pasado, ya que en su ausencia habían quedado las tropas al mando de oficiales.

La presencia de civiles en los escenarios de combate eran siempre por iniciativa de los terroristas, ya que de esa manera les era más fácil esconderse, escapar o inculpar al ejército de cualquier baja civil que se produjera en los combates.

Por ejemplo durante la llamada Ofensiva Final, los guerrileros se escudaron entre la población civil creyendo que la gente los apoyaría y se les unirían, de hecho llevaban mucho armamento nuevo para ser repartido, pero todo el mundo los rechazó y la gente salió de las zonas de combate, lo que permitió a partir del quinto día de la Ofensiva el uso de la aviación por parte del Ejército, lo que fue decisivo para su expulsión definitiva de las principales ciudades del País.

El Coronel Monterrosa siempre se preocupó de la seguridad de los civiles. Al ingresar a los pueblos, una vez liberados de los terroristas, se interesaba por la atención médica y el traslado de enfermos graves o heridos entre la población civil, siempre fue un militar muy humano que ni siquiera maltrataba a sus tropas en el entrenamiento.

El comunismo se sostuvo durante más de cien años con mentiras que al final terminaron en un fracaso, el paraíso comunista nunca llegó, y los terroristas salvadoreños siguen sosteniendo las mentiras de la guerra para continuar vendiéndolas y consiguiendo millones de dólares a través de sus organizaciones no gubernamentales en el Mozote y en todas partes, tratando de repetir dichas mentiras hasta que se consideren verdades irrefutables, pero todo el entramado de mentiras tejidas alrededor de mi Charly Monterrosa las iremos destruyendo una a una, como un nuevo Batallón Atlacatl, que en vez de fusiles tendremos las ideas de la verdad y la justicia.
El epíteto de “Ángeles del Infierno” con el que se denominaban sus soldados era porque precisamente su llegada a los teatros de combate le generaba un infierno a los terroristas y la mayoría de los que osaban enfrentarse con el glorioso Batallón Atlacatl eran enviados directamente al averno, junto al demonio que los había utilizado en vida para llevar dolor y terror a nuestro pueblo.

La verdad un día brillará e iluminará como el sol a nuestro pueblo.

Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

EL ODIO DE TOJEIRA CONTRA EL BATALLÓN ATLACATL Y EL CORONEL DOMINGO MONTERROSA

Domingo Monterrosa y el pueblo Salvadoreno

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La máxima expresión de este odio se produjo en el binomio de un artículo que publicó Tojeira en el CoLatino sobre los sucesos del Mozote y la intervención de su ex alumno, Mauricio Funes, el 16 de enero de 2012 cuando despotricó contra los héroes de la Fuerza Armada.
Tojeira culpa de la muerte de sus compañeros al Batallón Atlacatl, como si por orden de los comandantes del Batallón o decisión propia de los comandos que participaron en la operación se realizó la misma.
La patrulla del Atlacatl participó tanto en el cateo del 13 de noviembre como en la operación de la noche del 15 para amanecer el 16 de ese mes por órdenes superiores, siendo dirigidos por un oficial de la Escuela Militar.
Analicemos primeramente el marco en el que se desarrollaron los hechos. El FMLN se encontraba en supuestas negociaciones de paz con el Gobierno de turno. Traidoramente iniciaron una ofensiva en la noche del 11 de noviembre, la que dieron en llamar “Hasta el Tope”, por la que pretendieron eliminar al gobierno de la República, vencer a la Fuerza Armada y establecer un gobierno de corte comunista como el que pretenden implantar ahora, a pesar que unos días antes había caído el Muro de Berlín y los líderes de la Unión Sovietéica y Estados Unidos habían decidido poner fin a la guerra fría que inició en 1945 después de la Segunda Guerra Mundial.
El FMLN lanzó toda su capacidad militar contra las principales poblaciones del país sembrando el terror entre la población civil. La inteligencia militar había descubierto ciertos movimientos de fuerzas enemigas pero no había dimensionado a ciencia cierta la dimensión del ataque.
En unas horas las acciones militares pasaron del escenario rural al urbano y la Fuerza Armada necesitó un par de días para pasar de la contención a la ofensiva y recuperación paulatina de las posiciones pérdidas.
La unidad del Atlacatl que participó en la operación de los jesuitas pasó al mando de los Jefes que dirigían la seguridad del complejo militar compuesto por la Escuela Militar, el Estado Mayor y la Colonia General Arce, no dependía del Estado Mayor del Batallón, por lo que cualquier operación fue responsabilidad directa del Comandante del complejo, el Coronel Benavides, Director de la Escuela Militar, y él a su vez dependía del Estado Mayor.
No es nuestra intención dirimir responsabilidades, sino señalar la injusticia de las acusaciones de dicho sacerdote y de Mauricio Funes contra la mejor unidad militar jamás conocida, que lo único que hizo fue cumplir con su deber, obedecer a sus superiores y ser el terror de los delincuentes terroristas.
No hay que olvidar que los jesuitas que murieron en la operación antes referida, desde los años 70, difundieron doctrinas de odio y violencia que desencadenó en la agresión que la Fuerza Armada logró contener con éxito militar entre 1972 y 1992, al final cosecharon parte del odio que sembraron.
Los jesuitas también manipularon a una supuesta sobreviviente del Mozote a quien anduvieron llevando de foro en foro a nivel mundial hasta que murió, en base a cuyo supuesto “testimonio” no solo ganaron miles de dólares sino que buscaron desprestigiar al Batallón Atlacatl y a la Fuerza Armada.
¿Por qué si Tojeira y los Jesuitas buscaron la verdad no denunciaron el asesinato de muchos alcaldes inocentes en el oriente del País, o el asesinato de familiares inocentes de jefes y oficiales del ejército, o el ajusticiamiento de más de mil combatientes del FMLN en el departamento de San Vicente por orden directa del actual candidato presidencial del FMLN o el asesinato de funcionarios de gobierno como el Dr. Rodríguez Porth o el Fiscal General de la República, o los ideólogos de la derecha como Pecorinni (un ex jesuita) o Edgard Chacón?
La guerra es una locura, una caja de pandora que alguién abre y se atiene a las consecuencias. La Fuerza Armada no inició la guerra, el FMLN fue quien la inició con la muerte de dos guardias nacionales en 1972 en el Hospital Bloom para robarles los G-3.
El Batallón Atlacatl nació como una necesidad ante la agresión terrorista y Domingo Monterrosa fue simplemente el mejor soldado formado en la Escuela Militar y al único que el Alto Mando podía encargarle una misión de tal magnitud que después fue emulada cuando se fundaron los batallones Arce, Atonal, Belloso y Bracamonte y otras unidades de comandos en diversas unidades militares.
El pecado de Monterrosa fue ser el mejor dentro de su profesión, acaso no es la excelencia académica la que enseñan las aulas jesuitas, entonces, ¿por qué les molesta que un hombre de extracción humilde llegue a ser el mejor comandante de campo jamás conocido en la Fuerza Armada?
Creo que más bien son los jesuitas los que deben pedir perdón a este país por haber promovido el odio y la violencia entre los pobres, y cuando ese odio se les revierte entonces se rasgan las vestiduras y declaran “mártires” a sus muertos.
La libertad y la incipiente democracia que vive El Salvador es gracias al sacrificio de miles de soldados, clases, oficiales y jefes militares que ofrendaron su vida en la agresión comunista de 20 años que sufrió nuestro país y al final del cuento la Fuerza Armada fue humillada y los delincuentes terroristas elevados a ministros y diputados de la República, pero un día la historia los juzgará y exaltará a nuestros héroes.
El verdadero pueblo salvadoreño nunca juzgará al glorioso Batallón Atlacatl ni a mi Coronel Domingo Monterrosa, sino más bien les rendirá un eterno homenaje de gratitud por el sacrificio realizado y la misión cumplida, que ante todo ya ha sido premiado por Dios.
Por la Patria y con Dios.

Sgto. Guido Miguel Castro

EL CORONEL MONTERROSA Y EL MOZOTE

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Los delincuentes terroristas durante muchos años han pretendido culpar de las bajas civiles al Coronel Domingo Monterrosa con el fin de tratar de opacar su calidad de héroe dentro del corazón del pueblo salvadoreño y de las filas castrenses.

En esa operación, que se denominó “Rescate de Morazán” o también conocida como “Operación Rescate”, participaron unidades del Batallón Atlacatl, de la Tercera Brigada de Infantería y del DM-4, y la estrategia implementada estuvo a cargo de asesores norteamericanas que hacía menos de 10 años habían participado en operaciones similares en Vietnam.
El Coronel Monterrosa no estuvo de acuerdo en determinadas estrategias planteadas por los asesores norteamericanos y el Alto Mando decidió retirarlo del area de operaciones durante dos días al inicio de la operación, por lo que no tuvo mando directo en el operativo. Posteriormente, el Coronel Monterrosa fue trasladado al área de operaciones.
El 8 de diciembre de 1981, unidades del Barallón Atlacatl fueron heliotransportadas a los alrededores de Perquín, iniciando su desplazamiento hacia el sur hasta alcanzar el Cantón La Guacamaya en Meanguera, donde se encontraba el mando del ERP y la Radio Venceremos.
El eje de avance fue materializado de la siguiente manera: una agrupación desde Perquín hacia Arambala, El Mozote, los Toriles, hasta alcanzar La Guacamaya, y otra agrupación partiendo de Perquín pasando por los Quebrachos, La Joya, hasta el Cerro Pando. El resto de unidades se desplazaron desde Corinto hacia el poniente de Joateca, otras desde Oscicala hacia Meanguera, al poniente de la carretera pavimentada, y una unidad de la 5a. Brigada de Infantería que desembarcó en Cacaopera, atravesó el Río Torola, el Río Sapo, y se estableció como contención en los alrededores del Cerro Pando,
El 9 de diciembre se dejaron caer desde los pájaros panfletos en los que se pedía a la población civil salir de la zona ante el avance del operativo.
Sin embargo los Delta Tango retuvieron a la gente para poder utilizarlos como escudos humanos.
El día diez las unidades del Atalcatl trabaron combate con los guerrilleros, haciendo uso de apoyo aéreo y de artillería, produciéndose al final de 4 horas de combate multitud de bajas civiles y guerrilleras como era natural.
Para los comandos Atlacatl era imposible saber si dentro de las trincheras y casas desde las que se abría fuego existía población civil. El soldado en situación de combate tiene dos objetivos: cumplir su misión tomando la posición y salvar su vida.
La gran cantidad de bajas enemigas impedía realizar una sepultura individualizada, por lo que se procedió a colocar los cadáveres dentro de las estructuras que quedaron en pie y se derribaron para que sirviera como sepultura y evitar que los perros y animales de carroña los despedazaran, fue lo más cercano a un funeral digno para esos muertos.
Posiblemente algunos elementos dispararon sobre los cadáveres y se utilizaron explosivos para derribar las paredes, pero de eso a la realización de una masacre a mansalva es muy distinto.
La táctica de yunque y martillo fue desarrollada por los norteamericanos en Vietnam y muchas veces sus resultados no eran los esperados, por lo que el Coronel Monterrosa no estaba de acuerdo en su aplicación.
Los comandos Atlacatl entraban en sus primeros combates como unidad y faltaba mucho tiempo para funcionar de manera sincronizada como lo llegaría a hacer a lo largo del conflicto.
Los verdaderos culpables de la muerte de estos civiles fueron los miembros del FMLN, pero ellos empezaron a crear un mito y muchos, de tanto oírlo, lo han dado como una verdad, y así se ha manejado aun a nivel internacional, manipulando la realidad y el testimonio de una sola mujer que se dice sobreviviente y que vagaba demente por los ríos de la zona, la cual nunca afirmó haber visto la figura del Coronel Monterrosa en el teatro de operaciones.
Desgraciadamente casi nadie ha tenido la valentía de elevar su voz defendiendo el honor de la Fuerza Armada y del Charly Monterrosa, a excepción de algunos como mi Coronel Ochoa Pérez y otros que humildemente nos atrevemos a usar nuestra pluma para ello.
Sería bueno que algunos de los que participaron en dicho operativo contaran su versión de los hechos para que la verdad brille por luz propia.
Muchos han ganado millones de dólares llevando para arriba y para abajo esta falsedad y los hombres de uniforme simplemente nos hemos quedado callados, pero ha llegado el tiempo de hablar con la verdad y con valentía, hay que refutarle sus mentiras a los Delta Tango, hay que elevar el honor de nuestros héroes como Monterrosa, y Azmitia Melara.
Mientras no lo hagamos, personajes oscuros seguiran humillando a la Institución Armada y a nuestros héroes, mancillando su honor y la tradición gloriosa de hidalguía de nuestras tropas en combate,
La Fuerza Armada no ha perdido ninguna guerra en los últimos 100 años, no dejemos que la ignominia de la derrota mediática manche el honor de los que han ofrendado su vida por los más altos intereses de la Patria.
Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

¡Allí Viene Monterrosa!

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El 17 enero de 1983 la Fuerza Armada de El Salvador lanzó una ofensiva en el norteño departamento de Morazán. Aproximadamente seis mil combatientes, esencialmente del ejército, iniciaron un rastreo de la zona y entablan combates con terroristas del FMLN. Una vez se inició el operativo, la disputa por el territorio se volvió intensa. Se dieron una serie de ataques y contra-ataques al norte del río Torola. Las bajas en las filas terroristas ascendieron a 36 y, al menos los que operan en esa zona del país, estaban acorralados.

Como una válvula de escape a la presión ejercida por la Fuerza Armada, los terroristas atacaron pequeños poblados al sur-oeste de Morazán. Es de esta manera que se lanzaron contra pequeñas guarniciones de policías y guardias nacionales en Alegría y San Francisco Javier, localizados en el departamento de Usulután. Pero la joya de oro era Berlín, en esa epoca un pueblo cafetalero de aproximadamente 30,000 personas. Berlín tenia un valor estratégico, no sólo por el cultivo del grano de oro, sino porque también era la cuna de Domingo Monterrosa.

En Berlin se sabía de las actividades de los terroristas del FMLN en los pueblos cercanos pero, fuera de eso, se podria decir que a finales de enero de 1983 en la ciudad se respiraba un ambiente de calma. Era un dia como otros. Lo que estaba fuera de lo normal eran los planes terroristas del FMLN. Los delincuentes estaban a punto de hacer de Berlín lo que ya era un “hobby” para ellos: tomarse poblados para aterrorizar a la gente, usar a civiles como escudos humanos, hacer imperar la ley del cañón y hacerse sentir la autoridad.

Durante un fin de semana, a finales de enero de 1983, unos 500 terroristas iniciaron su aproximación a la ciudad cafetalera. Colaboradores de estos les proporcionaron uniformes similares a los del ejército mientras estos hacían su ingreso a la ciudad. Es así como lograron confundir a la población y evitar que estos los delataran a las autoridades.

Dentro de la ciudad de Berlín se encontraban los puestos de la Guardia Nacional, Policía Nacional y Defensa Civil. En total se contabilizan unos 70 miembros de la seguridad pública. Poco tiempo después de haberse infiltrado, los ataques a las guarniciones dieron inicio. La población civil estaba confundida y asustada. El instinto los llevó a buscar refugio, pero los más valientes decidieron defender su territorio. Uno de ellos logró despachar a dos terroristas pero fue posteriormente capturado por los delincuentes, quienes lo exhibieron como un trofeo de guerra por toda la ciudad. La gente lo observó mientras éste caminó amarrado de sus manos por las calles; los terroristas le habían removido las uñas de las manos. El destino de este valiente ya estaba marcado. La guerrilla comunista del FMLN le colocó una soga al cuello y lo decapito.

Mientras tanto en las cercanías de la ciudad, los refuerzos de Fuerza Armada se organizaron y se aproximaron. Los valientes policías y guardias continúaron defendiéndose. Frente al puesto de la guardia se ubicaba un garitón de piedra y concreto. Un terrorista logró penetrarlo pero posteriormente murió al explotarle una granada que logró asestar uno de los guardias. Es así como algunos miembros de la seguridad pública lograron escapar al ataque. Otros no corrieron la misma suerte y fueron capturados. En el puesto de la policía se libraron combates similares. Un policía abrió fuego contra los terroristas para permitir a la población civil buscar un refugio más seguro. “Cuando yo dispare ustedes se cruzan la calle”, le indicó a una de las tantas madres con sus hijos. En otros lugares de Berlín, los terroristas agruparon a los hombres y los obligaron a preparar trincheras y abrir orificios en las paredes divisorias de las casas. Así mismo se dedicaron a prenderle fuego a algunas viviendas y vehiculos como pickups y tractores. Las herramientas basicas de producción yacían en llamas. Los delincuentes terroristas del FMLN habían transformado a Berlín en un cuadro de terror.

La Fuerza Armada estableció el puesto de mando en Mercedes Umaña. Unos 1,600 miembros del ejército continuaron agrupándose para retomar el pueblo. Las fuerzas estaban al mando del coronel Jaime Flores, comandante de la Tercera Brigada de Infantería. A estos se les unió el BIRI Atlacatl, comandado por el legendario teniente coronel Domingo Monterrosa. El ejército colocó piezas de artillería y contó con el apoyo de los Dragonfly A-37 de la Fuerza Aérea. El batallon Cazadores de la Tercera Brigada de Infanteria incursiono la zona desde el sector de Alegria. Se peleo ferozmente por un día. Los terroristas estaban bien atrincherados en la zona por lo que la Fuerza Aérea continuó con bombardeos de mucha precisión en los alrededores de Berlín. Piezas de artilleria de 105mm tambien realizaron disparos. Este fue el preludio de lo que les esperaba a los delincuentes si continuaban oponiendo resistencia.

Dentro de Berlín, los pobladores, rehenes de los delincuentes terroristas del FMLN, comenzaron a rumorar sobre un ataque frontal de la Fuerza Armada dentro de la ciudad. Algunos comentaron en forma de alivio, “allí viene Monterrosa”. Entre ellos ya se sabía que el Atlacatl había llegado a la zona. La simple presencia del Atlacatl generó esperanza, significó que pronto estarían a salvo y pronto podrían regresar a su día a día, pero no sin antes presenciar un inminente ataque que terminaría aniquilando a los terroristas. Los delincuentes al sentir tal presión generada por el ejército, decidieron escapar de la zona, no sin antes coronar su escape con más destrucción de viviendas y oficinas públicas.

Al huir los delincuentes dejaron de contar con el escudo humano de la población y se volvieron presa facil de los Dragonfly de la Fuerza Aerea quienes ubicaron la retirada de unos 200 terroristas y procedieron a bombardearlos. Asi mismo fueron sorprendidos con un asalto heli-transportado.

A pesar de que los terroristas habían asegurado permanecer por muchos días en Berlín, estos sólo lograron permanecer un poco más de 48 horas. El FMLN trató de sacar ventaja política de esta toma y emitió un comunicado en el que afirmaba haber “cumplido” con sus objetivos, pero en realidad lo que lograron fue asediar a la población civil, destruir la propiedad pública y privada, extorsionar al sector productivo de café y llevarse una buena cantidad de muertos en sus filas ¡Esos fueron los grandes objetivos logrados! Al final, la bajas mortales sufridas por el ejército durante el contra-ataque se contabilizaron en dos, mientras que de parte de los terroristas se contabilizaron aproximadamente 60 fallecidos. Los heridos fueron mucho más.

Eventualmente el Atlacatl y el resto de tropa logró entrar triunfante y sin mayores problemas a Berlín, sólo para darse cuenta de la destrucción dejada por los terroristas. Uno de los daños más fuertes quizás fue el emocional por el terror sembrado en los pobladores de la ciudad cafelatera, pero sin lugar a duda el mayor daño fue la perdida de vidas de personas civiles usadas como escudos y que nada tenían que ver en el conflicto.

EL ATLACATL ROMPE LAS LINEAS ENEMIGAS

Cerro Santa María, Usulután, aproximadamente 1982. Una unidad de la Primera Compañía de la Brigada de Artillería había sido desarticulada por los delincuentes terroristas. Un sargento y un cabo habían sido tomados prisioneros, el cabo llevaba consigo la carta de navegación de la operación y empezaron a ser torturados por un agente cubano para sacarles información vital para el enemigo. Ambos estaban amarrados a estacas en el suelo con alambre de púas. El sargento fue mutilado de los diez dedos de las manos y murió desangrado, cuando empezaban a torturar el cabo, los terroristas detectaron el desembarco del Batallón Atlacatl. El agente cubano le hizo un corte en el ojo izquierdo para mutilar su ojo y tomo una ametralladora HK 21 para intentar detener el avance de los comandos, logrando momentaneamente su cometido. Mientras tanto, el cabo sobreviviente logró soltarse de las amarras, no sin provocarse graves heridas en sus brazos y tomó un G-3 A2 que solo tenía un tiro en recámara y se lo disparó en la nuca al cubano, logrando solo herirlo, pero inmediatamente ubicó un M-16 A2 con el que le propinó 4 disparos con los que lo eliminó y limpió el avance de la tropa amiga. Sacó la cinta de tiros y se echó a los hombros al sargento muerto y avanzó para ponerse fuera de la linea de fuego, llegó a una quebrada y allí se desvaneció por la pérdida de sangre. Mientras tanto la unidad PRAL del Atlacatl logró penetrar las líneas enemigas eliminando a todos los terroristas sin ninguna baja mortal. Entre los primeros en llegar al campamento guerrillero estaba un soldado de mayor edad que la mayoría de comandos, vestía uniforme verde olivo, sombrero de tela de ala corta, pañuelo verde olivo anudado al cuello, fusil M-16 como el resto de la tropa, cuchillo de paracaidista en el arnés y mochila a la espalda. Su voz de mando era evidente, recibió el informe de la operación y se acercó al cabo herido, “Tranquilo cabo, ya viene el pájaro, ya lo vamos a sacar, lo felicito por su valentía”. Después se enteró que aquel Comando era el legendario Coronel Domingo Monterrosa, militar del arma de artillería, con quien se encontró posteriormente se tomó una foto con él, que ahora conserva como su mayor trofeo de guerra. Actualmente trabaja como un humilde vigilante, como la mayoría de héroes anónimos de nuestra gloriosa Fuerza Armada, pero no deja de emocionarse al contar esta experiencia.

LOS ATUENDOS DEL CHARLY MONTERROSA

EL SOMBRERO
En casi todas la fotos tomadas en campaña, el Charly Monterrosa siempre aparece con su legendario sombrero de tela verde olivo. Solo hay una con mi Coronel Ochoa en Santa Clara, Usulután, y otra en su despacho en el Batallón.
Como paracaidista y en la sede del Batallón llevaba con orgullo la boina ocre de los parachutes, y en uniforme de gala su kepis reglamentario.

Pero la figura icónica es la del sombrero, con las dos estrellas de Teniente Coronel en el frente y su apellido en la parte de atrás. Se lo quitaba solo cuando entraba en alguna iglesia durante los operativos, caso contrario, siempre lo llevaba puesto. A veces colocaba ramas con hojas para favorecer su camuflaje en medio del avance durante los operativos y más de alguna vez guardó en su interior la cajetilla de cigarrillos.

Nadie se parece a él con ese sombrero, en él es único, es icónico, era su sello de personalidad.

EL PAÑUELO
Alrededor de su cuello anudaba un pañuelo triangular, sin enrrollarlo. lo protegía del sol inclemente, secaba su sudor y muchas veces sirvió para hacer un torniquete o sujetar una compresa en la herida de bala de algún soldado.
Le servía de toalla de cara y manos en campamento, de servilleta después de sus rápidas comidas de campaña, pero sobre todo, junto a su sombrero era el complemento perfecto de su identidad militar en campaña, algo así como la boina del General Montgomery o la gorra y el uniforme kaki del General McArthur.

Complementaba su equipo como el de todo soldado: arnés con porta cargadores llenos, cuchillo de superviviencia que conservaba desde su experiencia como paracaidistas en Estados Unidos, botas jungla de cubierta verde olivo, uniforme camuflajeado o verde olivo, igual que la tropa, fusil M-16 largo, igual que la tropa,con un ligero camuflaje pintado, siempre bien limpio y aceitado, y su inseparable pistola Browning 9 mm que en más de una ocasión le salvó la vida en atentados personales.

En fin, un verdadero soldado de fuerzas especiales, no era un maniquí como algunos oficiales que se paseaban con uniformes de telas finas y fusiles capturados como el AK 47.

Domingo Monterrosa siempre vivió con lo necesario, con lo esencial como quien va de paso, en el fondo sabía que era un viajero estelar cuyo destino era el cielo, a donde partió a recibir a todos los héroes caídos de la gloriosa Fuerza Armada y a ponerse a las órdenes del Creador.

Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro

15 de Septiembre de 1981

Continuacion de la entrega “El Atlacatl fue parte de la respuesta a una crisis conflictiva en 1981

Entrega del Pabellon Nacional al Batallon AtlacatlA mediados de 1981, el mundo ya había tenido su cuota de actos violentos. A poco de asumir la presidencia de Estados Unidos, Ronald Reagan era atacado a tiros. Reagan estuvo cerca de perder la vida. La oportuna atención permitió que sobreviviera. En mayo de ese mismo año, el Papa Juan Pablo II se convirtió en el blanco de un fanático islámico. El acto causo indignación y angustia en todo el mundo, incluyendo a El Salvador. No era para menos, dos inconos del anticomunismo habían sido víctimas de atentados armados.

En esta entrega presentamos tres nuevos hechos que marcaron 1981. El primero de estos es la inoportuna intromisión en los asuntos internos de El Salvador por parte de los gobiernos de Francia y México. Por otro lado, el 15 septiembre, durante un acto cívico en la capital salvadoreña, el nuevo batallón Atlacatl era introducido al pueblo salvadoreño.

  • 28 de agosto – Posterior al fracaso de la “ofensiva final”, el FMLN gestiono a través de los gobiernos de Francia y México un comunicado en el cual dichas naciones reconocían a la organización terrorista salvadoreña como “fuerza beligerante”. Dicho reconocimiento se dio en Francia una vez ascendió al poder un gobierno de corte socialista liderado por Francois Miterrand. El asesor de políticas exteriores de este nuevo gobierno era Regis Debray, compañero de aventuras del “Che” Guevara.
  • 15 de septiembre – La Junta Revolucionaria de Gobierno anuncio en un acto cívico que conmemoraba un aniversario más de nuestra patria, nuevas elecciones para designar a diputados a la Asamblea Constituyente, las cuales tendrían lugar en marzo de 1982. A dichos comicios se invito a participar al MNR y al UDN. También se invito al FDR (el ala política del FMLN) a que se inscribiera como partido político y compitiera como otra fuerza más por el voto. Básicamente el Ing. Duarte invito a los insurgentes a abandonar las armas, incorporarse al proceso democrático y demostrar su fuerza en las urnas. Los terroristas rechazaron la invitación y continuaron optando por el camino de las armas y el terror. En diferentes oportunidades, miembros del FMLN ingresaron a poblaciones y a punta de cañón, exigieron a los pobladores entregar sus cédulas de indentidad para que estos no pudieran ejercer su derecho constitucional.
  • Durante el mismo acto de independencia, el Coronel Jaime Abdul Gutierrez hizo entrega del pabellón nacional al comandante de la primera unidad de reacción inmediata de El Salvador, Tte. Cnel. Domingo Monterrosa Barrios. Esta fue la manera como la Fuerza Armada de El Salvador y el gobierno de la república presentaban la nueva unidad elite al pueblo salvadoreño. Durante el acto, el Atlacatl vistió el uniforme camuflado que lo caraterizo en su inicio y realizo un acto de destreza militar al Alto Mando y al publico asistente. Una vez finalizado el acto, el coronel Monterrosa se dirigió al grueso de la tropa que permanecía en descanso al borde de la pista del estadio. De manera improvisada, Domingo Monterrosa se aproximo a ellos y alzando el braso les grito: “¡Tropa, al trote!” De manera espontánea todos gritaron “¡Atlacatl!” La reacción paralizo y sorprendió a los asistentes.

  • 15 de octubre – Centenares de terroristas del FMLN apoyados por miembros de la organización terrorista conocidad como ETA sometieron a un grupo de valientes guardias nacionales y tropa regular que vigilaba lo que por muchos años se conoció como “el puente de oro”. La destrucción fue total. El objetivo de este acto fue tan simple como las mentes que lo idearon. El FMLN pretendía aislar la zona oriental y con ello reforzar las posibilidades de hacerse con un territorio que les permitiera negociar con los países que les habían dado reconocimiento como “fuerza beligerante” pero para sorpresa de ellos, el paso sobre el río Lempa se restableció semanas después de la destrucción gracias al esfuerzo del gobierno de ese entonces.

Continuará…

El Atlacatl fue parte de la respuesta a una crisis conflictiva en 1981

El inicio de la década de los Ochentas estuvo marcado por una serie de eventos que pusieron al país en crisis. El Salvador era un país sumergido en una amarga transición política de juntas de gobierno luego del golpe de estado en 1979. Por otro lado, la organización terrorista FMLN lanzaba la tristemente conocida “Ofensiva Final” en enero de 1981. Así mismo destruyo el “Puente de Oro” en octubre de ese año, infraestructura vital y emblemática de El Salvador. Estos actos de terror estuvieron acompañados de una serie de golpes a la Fuerza Armada de El Salvador y una organizada campaña internacional de difamación en contra de los cambios democráticos que estaba experimentando el país.

Fuera de las fronteras salvadoreñas la situación también tuvo una serie de eventos emblemáticos. El más notorio y quizás con más incidencia en nuestro país fue la elección del cuadragésimo presidente de los Estados Unidos. En enero de 1981, bajo un ambiente hostil de guerra fría, Ronald Reagan asumió la presidencia del gran país del Norte. Reagan, un férreo defensor de la libertad de los individuos y del establecimiento de la democracia, represento, por otro lado, una amenaza a los planes expansionistas del sandinismo de Nicaragua que se habían visto exaltados luego del derrocamiento del presidente Somoza en 1979. Los sandinistas, acompañados por el gobierno cubano, tenían a principios de los años ochentas, una participación directa en el conflicto salvadoreño mediante el abastecimiento logístico y capacitación de miembros del FMLN. Le elección del presidente Reagan inquieto los planes de Nicaragua.

En esta serie de entregas no pretendemos analizar detenidamente cada uno de los eventos del 81 sino resumirlos para poner todos los hechos en un contexto que permitan entender la situación imperante en ese año y que terminaron incidiendo en la visión estratégica y operativa del gobierno y la Fuerza Armada de El Salvador, situación que de alguna manera incidió en la concretizacion y despegue de lo que se llego a conocer como el Batallón de Infantería de Reacción Inmediata Atlacatl.

  • 10-12 de enero – La recién integrada organización terrorista, FMLN-FDR, lanzo una serie de ataques armados simultáneos a nivel nacional. A esta acción la denominaron “Ofensiva Final” – aunque de final no tuvo absolutamente nada. La ofensiva tenia como objetivo arrebatar el poder a la junta de gobierno y adelantarse a las políticas que surgirían una vez el nuevo gobierno de Ronald Reagan tomara posición. Luego de dos días de enfrentamientos la ofensiva se fue debilitando poco a poco hasta llegar al fracaso total. La Fuerza Armada de El Salvador salio triunfante – aunque con un fuerte llamado de atención – luego de haber sufrido ataques en la Segunda Brigada de Infantería, Destacamento Militar de Ingenieros, Destacamento Militar Numero 1 y Fuerza Aérea Salvadoreña.
  • 20 de enero – Ronald Reagan es proclamado cuadragésimo presidente de los Estados Unidos. La elección del nuevo mandatario trajo un giro dramático a las políticas hacia Centro América. Con la nueva administración vino la reanudación del ayuda militar hacia El Salvador. El presidente Reagan anuncio en marzo de 1981 aproximadamente $25 millones a la fuerza operativa militar salvadoreña .
    En una acción muy oportuna, el nuevo gobierno también removió al embajador de pensamiento izquierdista de los Estados Unidos en El Salvador, Robert White. El embajador se destaco por oponerse a la ayuda militar a nuestro país y apoyar abiertamente a la organización terrorista FMLN.
  • 1 de marzo – A mediados de 1980 la Fuerza Armada de El Salvador considero la idea de crear una unidad de desplazamiento rápido. En diciembre de ese mismo año la idea estaba bastante madurada y se comenzaron a organizar los mandos. El nombre aprobado por el Alto Mando de la Fuerza Armada para dicha unidad fue Batallón de Infantería de Reacción Inmediata Atlacatl (BIRIA). La comandancia de dicha unidad se le asigno al legendario teniente coronel Domingo Monterrosa Barrios. El mando Ejecutivo le fue asignado al mayor Natividad Jesús Cáceres Cabrera. El Atlacatl nace oficialmente en marzo de 1981. Fue creado con cuatro compañías de fusileros, una compañía de mando y servicio, una compañía de mandos de apoyo y un escuadrón de reconocimiento. En total, el Atlacatl nació con 1,140 efectivos.

En abril de 1981, el Atlacatl realizo su primera operación en la zona de Morazan. Los resultados no fueron muy satisfactorios debido a la poca capacidad logística de la nueva unidad; pero la situación no se prestaba para más retrasos. El Atlacatl regreso a su base y repensó su forma de operar, entendió la necesidad de mayor capacitación, reinvento su capacidad táctica y reforzó su armamento. Estos fueron los primeros pasos para el despegue de una de las unidades con más historia heroica dentro de la fuerza armada. El Atlacatl se llego a convertir en el martirio de las bandas terroristas a tal punto que al enterarse de su aproximación la idea era huir “en guinda” y no necesariamente confrontarlo.

Continuará …

DOMINGO MONTERROSA

Nacistes en una ciudad cerca del cielo,
llevando la sangre de Barrios en tus vesnas,
nacistes el día del Señor,
de ahí tu nombre, de Él venías y a Él volverías.
Fuistes arrullado por el zenzontle y el talapo,
te perfumaron la flor del café y el azahar,
el aire de montaña fortaleció tu cuerpo,
los cantos de los ángeles tu espíritu.
Las primeras letras corrieron contigo
en calles empedradas y vientos de octubre.
Pero el águila debía emprender vuelo.
Llegastes al San Salvador pujante de los 50,
te perfeccionastes en el Isidro y en el Liceo,
sin querer asumistes la rapidez del escorpión
y la fuerza del león, ¡vaya combinación para la guerra!
Trazastes dos caminos para decidir:
la consagración sacerdotal o la consagración de las armas,
escogistes la segunda, ambas te llevarían al cielo.
Entrastes con coraje y decisión a la Escuela Madre,
a la Cuna de Valientes,
Por la Patria, ¡Vencer o Morir!
Barrios!!!!!!!! Pelotón de maniobra, práctica de tiro,
Academia, especializaciones, dominio del cuerpo,
imperio del espíritu, hambre, sed, cansancio,
alma de acero, espíritu guerrero, ánimo espartano.
Traje de Gala, juraste a la Bandera…
“—aún a costa de vuestra propia vida!!!!!!”
¡Sí lo juramos!!!!!!!!
Aquel juramento quedó vibrando para siempre en tu alma
Es lo que le dió sentido a tu vida…
Superastes todas las pruebas, con honores…
algunos decían fuerza excepcional…
tú sabías que simplemente era coraje…
Fuistes de Expedicionario a Honduras…
actuastes con honor, no abusastes del derrotado,
regresastes como Héroe y permanecistes así para siempre…
Fundastes la hermandad de la seda,
nos enseñastes que el parachute no muere,
solo se reagrupa en el cielo…
Huragan!!!!, el simpático Huragán,
fiel compañero, en la tierra y en el cielo,
también murió como héroe en Amatecampo,
llorastes en silencio su partida,
se reencontrarían en el reagrupamiento celestial.
Los tambores de guerra sonaban,
los apátridas planeaban la perdición de la Patria,
Tú permanecías siempre alerta al llamado,
y como era de esperar, fuistes el escogido,
el único soldado capaz de tal misión,
fundar el BIRIA…
Lo hicistes a tu modo, con tu carisma, con tu lema:
POR LA PATRIA Y CON DIOS!!!!
Con el símbolo de la resistencia del invasor:
Atlacatl el joven,
cuya sangre corre entre los guerreros que escogistes.
Los llevastes al límite como era tu costumbre.
Siempre es posible dar más porque el dolor no existe,
es una ficción de los cobardes.
Darse a la Patria, cumplir la misión, no había otro camino.
Las hordas invasoras temblabn ante el empuje de tu fuerza,
la llegada de los comandos aerotransportados
ponía en desvandada a los bandidos,
tus patrullas de reconocimiento eran fantasmas de la noche,
tus fuerzas de choque eran demoledoras,
el valor era a toda prueba,
el resultado solo uno: la victoria.
Marchabas al frente, en la primera linea de fuego,
sin privilegios, junto a tu tropa, eras un padre
más que un comandante,
Ante la orden dada tuvistes que partir,
A la Tercera que ahora lleva tu nombre,
y comandastes las operaciones
de la zona más herida de la madre Patria.
Asumistes como soldado y dejastes al BIRIA en buenas manos.
Pero la muerte rondaba traidora,
eran muchos los intereses,
que superaban el arte de la guerra,
no te soportaban los mercaderes del dolor,
eras su principal enemigo,
y la mano traidora actuó…
pensaron que te había matado,
solo te liberaron y te enviaron al Señor,
tu estatura de héroe los perseguirá siempre,
hasta el final de los tiempos,
muchos pretenderán manchar tu recuerdo,
solo nos unen más a tus hijos,
que en todo momento estamos en orden de batalla.
¡Por la Patria y con Dios!
¡Monterrosa Vive!

Sgto. Guido Miguel Castro