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TENEMOS QUE REIVINDICAR LA MEMORIA DE DOMINGO MONTERROSA

Hay que conocer la vida del coronel Monterrosa para juzgarlo en su verdadera dimensión.

Desgraciadamente la sociedad salvadoreña solo tiene la versión difundida por los apátridas de la izquierda que han pretendido profanar la memoria del Charly dados los innumerables golpes estratégicos con los que golpeó a la guerrilla. De haber seguido con vida la guerra hubiera acabado en la mitad del tiempo que duró.

Domingo Monterrosa, un niño normal, hasta cierto punto tímido, creció en la ciudad de Berlín y luego se mudó a San Salvador a concluir sus estudios secundarios. Antes de pensar en la carrera de las armas pensó seriamente en ingresar al sacerdocio, de hecho, en sus ratos libres preparaba para la primera comunión a los niños de la comunidad Tutunichapa sobre la 25 avenida norte de San Salvador.

Sin embargo, el ingreso a la Escuela Militar no restó trascendencia a la misión que Dios le había encargado sobre la tierra. Su lema “Por la Patria y con Dios” refleja sus dos grandes ideales: la fidelidad a Dios y a los mpas altos intereses de la Patria.

Por ello es ridícula la campaña montada por la izquierda tratando de manchar su honor por hechos que no cometió y con el único respaldo de una mujer quien nunca dijo que el charly estuvo en el Mozote, el odio deviene de su éxito en las campañas militares que emprendió y en la efectividad del glorioso Batallón Atlacatl, su único pecado fue hacer las cosas bien hechas y golpear contundentemente a los enemigos de la Patria.

Domingo Monterrosa siempre fue querido por la gente, se ganaba su cariño con su sinceridad y entrega a una causa justa. Militarmente siempre fue fiel a la constitución, de hecho, llegó a rechazar una petición de golpe de estado que recibió de políticos y ex militares que pretendían subvertir el orden constitucional, así era de patriota. Se negó siempre a recibir a los políticos, incluido un antiguo compañero de tanda, su apoliticidad se traducía en entrega a la Patria.

Con sus soldados era un padre, un amigo, los animaba siempre a no desfallecer aun en lo más cruento del combate, aun cuando todo parecía estar perdido, domingo Monterrosa sacaba fuerzas de flaqueza y salía siempre adelante.

Pero su memoria no ha sido reivindicada, por ello, los que lo amamos, que lo recordamos y consideramos el ideal del soldado salvadoreño, tenemos que honrar su memoria y proclamar la verdad de su vida, de su obra, de sus sueños, de su legado para las futuras generaciones. ¡Honor a quien honor merece!

Domingo Monterrosa Barrios vivirá para siempre en el corazón de todos los verdaderos salvadoreños y pesará en el de los apátridas que pretenden mancillar su recuerdo.

“Por más que los cerdos se rasquen en el portentoso tronco de la secoya nunca horadarán su estirpe”

Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro