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DIA DEL SOLDADO SALVADOREÑO

Todos los años, el Ejército Salvadoreño celebra el día del soldado el 7 de mayo, aniversario de la creación de la Legión de La Libertad del General Manuel José Arce en 1824, la cual defendió los ideales de los primeros patriotas y del liberalismo que se oponía a las pretensiones dictatoriales de los conservadores guatemaltecos.
Este día se recuerda a miles de héroes anónimos que han derramado su sangre por los más altos ideales de la Patria, muriendo muchas veces en la sombra del anonimato, sin tumba y dejando a sus familias en la pobreza y la ignominia.
Es un día que conmemora la valentía, el arrojo y la entrega desinteresada de los mejores hijos de la Patria.
Morir en el cumplimiento del deber es la máxima expresión de amor de un patriota, un sacrificio que solo Dios puede compensar.

Pero también esta fecha recuerda a todos los que hemos portado con honor este uniforme y hemos tratado de dar lo mejor de nosotros mismos para evitar que nuestra querida Patria caiga en manos del invasor o del traidor apátrida, que quizás no tuvimos el honor del martirio en el campo de batalla pero que no manchamos con la traición ni la cobardía la dignidad del uniforme que distingue al soldado nacional.

La Fuerza Armada es el brazo armado del pueblo, y por tanto, la institución encargada de velar por su respeto y dignidad.

Nadie, desde la época de los Legionarios de la Libertad, ha llevado con tanta dignidad, honor e idalguía el uniforme como lo hizo Domingo Monterrosa Barrios. Ha sido el soldado que mejor entendió su juramento, al punto que se ha vuelto legendaria su frase: “Juré cumplir y cumplí”

Escribir “Misión Cumplida” con la propia sangre en el pergamino del territorio nacional, es el mayor honor que un soldado puede esperar, más que cualquier condecoración, porque esa leyenda nunca se borrará en el espíritu nacional.
Los que tuvieron el honor de combatir bajo sumando y a quienes su vida y martirio nos sirvió de inspiración para luchar con honor, tenemos la obligación de seguir su ejemplo en el ejercicio de la vida diariamente, en el diario cumplimiento del deber diario, en la familia, en el trabajo, en la crianza de los hijos, en la construcción de una Patria en Paz tal como la soñó mi Charly Monterrosa.

Este siete de mayo cobra vital importancia porque la figura de Monterrosa, a pesar del intento de sus enemigos de destruirla el pasado 16 de enero, ahora se erige con mayor dignidad y como un faro que nos guía en medio de la oscuridad que ha postrado en la ignomina a nuestro pueblo.

“Le doy parte mi Coronel Monterrosa, que seguimos pendientes de instrucciones para atacar, con todo el poder de fuego de las armas del intelecto que poseemos y el valor que Usted nos ha infundido en nuestros corazones, hasta el sacrificio de nuestras propias vidas de ser necesario. Nos reagruparemos en el Cielo. Por ahora, sin novedad”
Por la Patria y con Dios

Sgto. Guido Miguel Castro